Y ahora, ¿quién podrá defendernos?

 

 

René Avilés Fabila

 La cabeza del diario La Crónica no podía ser mejor: “Con equipo de pesadilla, Morena disputará las 16 delegaciones del DF”. Enseguida, los nombres y sus historiales; no debemos olvidar que el de López Obrador comienza en el PRI, en donde llegó al grado de escribir el himno a su partido, pasa por una desordenada y dictatorial administración del DF y concluye, una vez que contribuyó como pocos a la demolición del PRD, con su propio partido, que lo encumbró y le permitió ser candidato a la presidencia, a donde lo siguieron los personajes más siniestros de la llamada izquierda, y en donde está cómodo ejerciendo su natural vocación de tirano, de hombre que no admite una opinión que contradiga las suyas.

En los balazos (periodísticamente hablando), uno me llamó la atención: “Chapulines, exfuncionarios con irregularidades en sus gestiones y experredistas fieles a López Obrador, son algunos de los 16 candidatos”. Personajes inauditos por su capacidad para atropellar a la gente, como “Claudia Sheinbaum, esposa de Carlos Ímaz, videograbado recibiendo dinero ilícito”, funcionaria que contribuyó destruyendo vegetación y haciendo obras irregulares para conseguir recursos materiales para las campañas y proyectos presidenciales de AMLO con los segundos pisos, ocultando la información hasta 2018, para que no se vean sus corruptelas. Ocupó la titularidad de Medio Ambiente y fue notable leñadora, casi acaba con los árboles del DF. Va a tratar de gobernar Tlalpan, acaso la zona que más ha castigado el PRD con delegados de la talla de El Pino, Sánchez Torres, Higinio Chávez y Maricela Contreras, por citar cuatro casos nada más.

Ricardo Monreal, un elegante morenista, cuyo récord es casi inigualable, como el de Porfirio Muñoz Ledo: fue del PRI, del PRD, del PT, del Movimiento Ciudadano y ahora ya en Morena competirá por la Cuauhtémoc. La increíble Clara Brugada, cuya lista de anormalidades es larga, la que, por instrucciones de Andrés Manuel, gobernó Iztapalapa utilizando a Juanito, quien ingenuamente supuso que lo dejarían llegar al cargo.

Jesús González Schmal, quien junto con un bueno para nada, Bernardo Bátiz, arrancó en el PAN, irá en pos de la Benito Juárez, bastión panista. Como todos los chapulines, don Jesús ha sido infinidad de veces legislador. Tras Coyoacán vuela Bertha Luján Uranga, figura cercana a López Obrador y sobre quien han recaído multitud de acusaciones por diversas irregularidades. Según los especialistas, es la tapadera de las anormalidades de AMLO. Pobre Coyoacán si llega a triunfar.

Jenny Saltiel, titular de Desarrollo  Económico, estuvo en problemas cuando la DEA capturó a su hermano, considerado uno de “los más grandes productores de esteroides del mundo y eficaz distribuidor de esas sustancias en EU”. La señora  aspira a gobernar Cuajimalpa, hoy la única delegación priista.

Con la mayoría de los candidatos de Morena, hay quienes ven unos mil años de cárcel por diversas irregularidades. En medio de esa suma de rufianes, sorprende encontrar a una joven talentosa y de currículum impecable, Patricia Ortiz Couturier, hija de dos académicos de alto rango y clara trayectoria ajena a la corrupción que impera en el sistema político nacional; buscará la delegación Milpa Alta, que bien conoce.

Llama la atención que, al momento de escribir estas líneas, no haya aspirantes fuertes a la delegación Miguel Hidalgo. Sólo ha hablado Amalia García, a quien recuerdo como una comunista de severa trayectoria y pésima gobernadora de Zacatecas. ¿Qué le pasó en el camino?

Pero los malos candidatos de Morena no son los únicos, allí están los exdelegados del PRD, quienes en masa tiraron el empleo, le dieron una patada a sus tareas y ahora buscan diputaciones y otros cargos. En fin, la política mexicana se ha envilecido más de lo que pudimos imaginar.

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