Salir del marasmo
René Avilés Fabila
La realidad no siempre lo es, con frecuencia, sobre todo en México, está oculta por una fachada casi cinematográfica, creación del propio sistema político en su conjunto. Los partidos políticos inalterablemente desean darnos una serie de falsedades que, obvio, no toman en cuenta la realidad. Todos son optimistas y se refugian en las mentiras o en las exageraciones. Tenemos a la vista las elecciones intermedias, ésas que pocos medios y ciudadanos descuidan porque no se lucha por la presidencia. Sin embargo, ahora más que nunca son fundamentales.
Ya no a gritos e insultos, la atroz lucha política se mantiene y crece. Fuerzas evidentes que en vano tratan de agazaparnos y ocultarse en la mentira, hacen un tenaz y excelente trabajo. Tenemos ya diez partidos que carecen de ideología y en consecuencia de programa serio, responsable y agudo que haya tomado en cuenta las necesidades de la sociedad, del pueblo. El PRI parecía de nuevo una fortaleza, ya sabemos que tiene pies de barro. No ha sabido aprovechar la nueva oportunidad que le dio la historia. De nuevo las preocupaciones personales, la obtención de riquezas y la acumulación de mayor poder personal. Peña Nieto no sabe cómo conquistar a la nación, menos sus colaboradores que uno suponía los mejores.
El PRD se está desmoronando ante nuestros ojos, cada día son menos, y esos menos cada vez con mayor eficacia muestran su mediocridad, su perversión y sus escasos niveles de cultura política. Hoy tenemos las delegaciones capitalinas acéfalas porque todos sus titulares ya corrieron a buscar el siguiente empleo, dejando detrás de sí una huella de corrupción e ineficacia. Morena crecerá un poco, no mucho, al fin los mexicanos están presenciando uno de los mayores fraudes históricos del país: López Obrador y aquéllos que lo siguen, todos necios en buscar la Presidencia de la República, algo ya imposible.
El PAN lame sus heridas y no sabe por cuál comenzar la sanación mágica. Van a los orígenes, cuando eran solamente un grupúsculo con alguna idea política. Hoy no tienen ninguna. Carecen de imaginación y han probado ser tan corruptos, demagógicos e ignorantes como a los que han criticado. Es la derecha y como tal actúa. Sólo que es una derecha patética y sobre todo hipócrita. No logrará más que atraer un puñado de votos como le harán competir con la pequeñez del PRD actual.
Para qué hablar de los partidos restantes, morralla, como los ha calificado la voz popular. Algunos, por fortuna para quienes pagamos impuestos, desparecerán. Flores de un día, tomaduras de pelo. La sociedad comienza a ver las cosas de manera más clara, ya no es sencillo engañarla. Todavía el sistema la vencerá, pero ya en estas elecciones se verán más los votos de castigo y las ausencias. Hemos sido testigos de un periodo de total desconcierto y del descubrimiento de multitud de engaños. No hay muchos en quién confiar. De allí que estas elecciones sean un laboratorio y una gran oportunidad para que al fin la sociedad mexicana salga de su marasmo.
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