Contra el terrorismo ¡y sus causas!

Marco Antonio Aguilar Cortés

Recientemente, en París, se dio un desfile de aproximadamente un millón y medio de personas, encabezado por cerca de 50 líderes mundiales, su mensaje, contra el terrorismo, e implícitamente contra las causas que lo incuban.

En todo el orbe, por esa masacre en la revista francesa Charlie Hebdo, hubo manifestaciones de repudio al acto criminal, y por ende a sus motivos.

Por terrorismo nuestro Código Penal Federal tipifica, igual que la legislación francesa u otras: la acción u omisión de quienes utilizando sustancias tóxicas, químicas, biológicas, o similares, material radioactivo, nuclear, fuentes o instrumentos de radiación, explosivos, armas de fuego, por incendio o inundación, o por cualquier medio violento, intencionalmente realicen, o permitan, actos contra bienes o servicios, públicos o privados, o contra de la integridad física, emocional, o la vida de personas, que produzcan alarma, temor o terror en la población o en un grupo de ella, para atentar contra la seguridad nacional o presionar a la autoridad o a un particular, u obligar a éste para que tome una determinación.

Y las sanciones por ello son severas. México, al no aceptar la pena de muerte ni la cadena perpetua, sólo dispone castigar con privación de la libertad de 15 a 40 años, y de cuatrocientos a mil doscientos días de multa, sin perjuicio de otras penas que correspondan; estableciendo variables en la tipificación, con penas menores.

Esos terroristas que actuaron en Francia pagaron con su vida, sin haber llegado a un proceso legal y debido. Y la mayoría de las naciones del mundo reprobaron el delito y a los delincuentes. Francia y su gobierno tienen crédito global.

En cambio, México y nuestro gobierno no se encuentran con esa acreditación internacional ni nacional, porque no entienden quienes ejercen nuestra soberanía, como autoridades, la diferencia entre represión y coercitividad, dos conceptos totalmente distintos.

El Estado mexicano, representado por el gobierno, y éste por las autoridades, pueden y deben ejercer siempre la coercitividad, pero nunca la represión.

Empero, conforme con la tipología reconocida internacional para el terrorismo, encontramos que la soterrada guerra del petróleo, independientemente de quienes la vienen manipulando, actualiza las hipótesis jurídicas de tan grave delito, puesto que son acciones de quienes utilizando medios violentos de tipo económico, intencionalmente realizan, o permiten que se realice en contra de bienes o servicios, acciones que producen alarma, temor y terror en las poblaciones, atentando contra la seguridad nacional, y presionando a las autoridades para que cedan frente al poder económico mundial.

Superficialmente, las manifestaciones en el mundo se realizan en contra de la violencia, del terrorismo y sus causas; en el fondo, contra la guerra petrolera, económica y militar que nos amenaza.