CHARLAS DE CAFÉ
Charla con Socorro Venegas/Escritora
Eve Gil
El amor y la muerte son dos tópicos a los que es imposible sacarles la vuelta, por mucho que los autores contemporáneos, en particular los jóvenes narradores, se pronuncien contra “los lugares comunes”, nada que no sea humano puede ser ajeno a estas dos circunstancias.
Vestido de novia, la más reciente novela de Socorro Venegas, no intenta ni disimula que esos dos son sus temas centrales, y por lo mismo se nos presenta como una historia dolorosamente auténtica, que por momentos pareciera una épica de la existencia de una mujer, Laura Dumas, que enfrenta casi simultáneamente los dos hechos que más impactan la vida de los seres humanos.
Los personajes
La jovencísima Laura Dumas se casa —vestida de negro, por cierto— con Aldo, un hombre de aspecto débil pero de poderosas convicciones, en una especie de rapto romántico, casi sin pensar, y justo cuando empieza a descubrir el verdadero amor por su enigmático marido, éste muere en forma inesperada y repentina, en plena juventud.
Aldo es agnóstico y sin embargo —y a juzgar por lo que narra su esposa a propósito de él— ansía la muerte. Se considera, incluso, capaz de dar la vida por otro.
El mundo de Laura parece poblarse de muertos tras el inesperado deceso de Aldo. Solo el nacimiento de Emilio borra esa sensación de estar viviendo en los límites de la vida y la muerte.
“Laura, ya como viuda de Aldo —dice Socorro— pasa un tiempo sin coordenadas, sin comprender muy bien lo ocurrido. Lo que les pasa a los que pierden a un ser amado: el dolor los desorienta por completo. En esos momentos ella no puede imaginar siquiera que un día tendrá un hijo. Y cuando esto sucede, cuando logra reconstruirse tanto como para empezar de nuevo, se entrega a la vida porque es lo único que puede hacer. Esto que digo, «entregarse a la vida», quisiera que suene tan temerario como lo es volver al campo de batalla cuando se ha perdido un brazo, una pierna… Tal vez ya no nos damos cuenta, pero es lo que hacemos todo el tiempo: correr todos los riesgos de estar vivos, darle la cara al mundo y esperar que todo salga bien”.
Tía Noemí es uno de los personajes más extraordinarios de la novela. No solo es sordomuda; se ha casado con un hombre con su mismo problema y ha procreado un hijo en la misma condición. Pero lo más alucinante es que esta familia habita un pueblo donde la mayoría de sus habitantes son, asimismo, sordomudos. ¿Hasta qué punto es esto ficción o realidad?
Mariposas negras
“Me encanta la historia del matrimonio de sordomudos —dice Socorro—. Me interesaba comunicar cómo hay más de una vida posible, más de una manera de pasar por el mundo arrancándole lo que parecía imposible: una pareja, un hijo. Desde luego, para los sordomudos de esta historia su condición no es un problema. Incluso son capaces de ayudar a Laura, le dan un refugio, y más importante aún: esperanza”.
Las mariposas negras surcan la historia anunciando la muerte o por lo menos esa es la interpretación supersticiosa que suele dárseles y que en Vestido de novia adquieren jerarquía de portadoras de malas nuevas.
“En mi casa —dice Socorro— siempre fueron un anuncio de la fatalidad, así que crecí con ese terror a verlas. Sólo cuando empecé a escribir esta novela me animé a investigar más sobre ellas, a mirarlas con cuidado: algunas pueden ser muy bellas. El origen de su prestigio viene de nuestro pasado prehispánico, eran consideradas mensajeras del inframundo”.
Hay un momento sumamente conmovedor en la novela, en que mientras contempla al niño que procreó con su segundo esposo, Laura desea haber sido la madre de Aldo. ¿Cómo definiría Socorro este curioso amor de Laura hacia su malogrado esposo? ¿Es posible decir que se ama a alguien que en realidad se desea proteger como a un niño?
“La novela —dice Socotrro— tiene un epígrafe de La Ilíada, donde Andrómaca le ruega a Héctor que no se vaya a la guerra. Así Laura le ha pedido a Aldo que se quede en la vida. Andrómaca le dice a Héctor que para ella él es su padre, su madre y su hermano, todas las formas del amor filial y además el amor que florece, el de una mujer hacia su marido. Laura ha amado así a Aldo y no puede evitar, además, sentir que necesita protegerlo como si fuera su madre. Lejos, muy lejos de las interpretaciones psicoanalíticas, me gusta pensar que hay un amor total que abarcaría o concentraría todas estas posibilidades”.
Vida real
Socorro no niega, pero tampoco acepta abiertamente, que Vestido de novia contiene elementos autobiográficos; según explica, no sabría delimitar porque nunca se ha llevado bien con “la vida real”.
“El momento más doloroso y al mismo tiempo liberador no ocurrió durante el proceso de escritura. Una tarde, hace varios años, pasaba por un resfriado tremendo. Me senté en el jardín con mi cuaderno, me puse a escribir y salieron unas cinco páginas con frases muy breves. Era el argumento de Vestido de novia. Me di cuenta de que eso que estaba pensando escribir era mi historia, es decir, un texto que partía de mi propia biografía, pero también supe con toda claridad que no quería contar todo como había sucedido. Necesitaba el poder de la literatura para hacer más verdadera y real esta historia que ahora ha dejado de pertenecerme”.
Socorro Venegas nació en San Luis Potosí en 1972. Ha sido acreedora a diversos premios de narrativa y su talento se desborda tanto en la novela como en el relato. Actualmente revisa unos relatos y, nos dice, “atendiendo la voz de un niño en mi cabeza que quiere contar una historia, tal vez una próxima novela”.
Vestido de novia está publicada por Tusquets, México, 2014.
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