Ricardo Muñoz Munguía

Versos que trazan, si se me permite el término, el espíritu de un historia. Poemas que arrancan de la palabra la esencia de la soledad, el tiempo, la memoria, el amor…, la música es un olor de la lluvia, es la presencia del silencio, son ángeles y sombras que corren de puntillas al ritmo del reloj.

Poeta, novelista y ensayista, Darío Jaramillo Agudelo (Santa Rosa de Osos, Antioquia, 1947) es autor de los poemarios Historias, Poemas de amor, Cantar por cantar, Cuadernos de música; de las novelas La muerte de Alec, Cartas cruzadas, Memorias de un hombre feliz, Historia de Simona y los libros de ensayo Historia de una pasión y Poesía en la canción popular latinoamericana, entre muchos otros volúmenes.

Recientemente apareció Basta cerrar los ojos (Ediciones Era, México, 2014), antología en la que aparece una breve selección de nueve poemarios de Jaramillo Agudelo, además de una última sección de poemas que no se han incluido en otros volúmenes. Sobre este libro, el escritor Jorge Esquinca, autor de la presentación, enmarca certeramente la labor creativa de Darío Jaramillo: “Se trata de una voz que —limpia de todo aderezo, de todo artificio— fluye con la necesaria claridad con que han de decirse las cosas más hondas. Una exigencia a percibir que Basta cerrar los ojos para oír lo que no sabíamos que sabíamos. Y que Basta cerrar los ojos para empezar a verlo”.

Desde sus primeros libros, el escritor colombiano ha apuntalado su nombre como uno de los mejores poetas de la segunda mitad del siglo pasado. Así lo podemos distinguir al probar de sus versos que, si se nos obliga a resumirlo en una palabra, nos atreveríamos a mencionar que es el poeta de la fe, pues con los estragos de la soledad, del alma que se agrieta, está la esperanza, el amor. Al amor —palabra de alto riesgo en la poesía— el poeta le troza las espinas del color “cursi” —por ubicar mejor lo espinoso en el género literario—, y lo expone en su antología personal Basta cerrar los ojos como el sitio de esperanza para “Él” (en el que caben muchos hombres), que de una vida intensa sólo alcanzó el recuerdo vivificado en una “biografía imaginaria”, alivio de memoria, sed complacida para el ángel delirante, para el que carece de sueños, para el propio Darío, montado sobre el azar y la luz.

Un libro gozoso, que nos confirma el porqué Jaramillo Agudelo es uno de los poetas más importantes de Colombia y de merecidísimo reconocimiento internacional.