Juan Luis Rodríguez Tudela, profesor honorario de la Universidad de Manchester, fundador y ex director del Laboratorio de Referencia de Micología en el Instituto de Salud Carlos III, es el asesor español del Fondo de Acción Global para las Infecciones Fúngicas (Gaffi), una organización internacional fundada en 2013 con el fin de afrontar la grave situación que viven millones de personas, especialmente en países con escasos recursos, por las infecciones por hongos.
Los hongos pasan desapercibidos y sólo se hacen presentes con otros problemas graves de salud; sin los medicamentos adecuados, estos patógenos oportunistas matan al año a un millón 350 mil personas con sida, cáncer, tuberculosis y asma, además de que causan ceguera a millones de personas.
En entrevista para ABC, España, le cuestiona que ¿Cuáles son las especies de hongos que plantean más problemas?
En Europa, Cándida y Aspergillus, asociados a problemas de inmunodepresión básicamente; en VIH, estas micosis están controladas con la terapia antirretroviral de alta eficacia y el problema es menor.
Sin embargo, es importante en pacientes que han recibido un trasplante y pacientes en la UCI con inmunodepresión grave. En España, la mayoría sobreviven, aunque pueden quedar secuelas a largo plazo.
¿Qué pasa en los países con menos recursos?
Las infecciones fúngicas graves afectan a más de 300 millones de personas; sin medicación para combatirlas, la meningitis y la neumonía causada por hongos matan a más de un millón de pacientes con sida cada año, incluyendo muchos niños, antes de que el tratamiento antirretroviral pueda hacer efecto.
En su primer año y por primera vez, Gaffi ha elaborado un plan de trabajo contra las infecciones fúngicas en el mundo.
¿Qué hace la Organización Mundial de la Salud al respecto?
La OMS, sin datos fiables de carga de enfermedad, puede hacer poco, por eso es importante convencer a los países de que estimen su carga fúngica. No son enfermedades de declaración obligatoria y deben ser los profesionales de la salud y las sociedades científicas quienes lo hagan; es un procedimiento costoso.
Gaffi en su corta andadura ha estimado la carga de infección fúngica grave para el 59 por ciento de la población mundial, pero queda la otra mitad. También ha conseguido que la OMS incluya en la lista de medicamentos esenciales la anfotericina B y la fluorocitosina, fundamentales en el tratamiento de la meningitis criptocócica y otras infecciones fúngicas graves.
¿Son fáciles de diagnosticar estas infecciones?
Hay técnicas de diagnóstico rápido pero son inasequibles para muchos países, ante lo que Gaffi está desarrollando técnicas fiables y baratas. Como ejemplo, para la queratitis fúngica, que afecta a la córnea y puede causar ceguera si no se trata, estamos desarrollando un método rápido que permite diagnosticarla al momento con un microscopio pequeño conectado al móvil.
¿Qué papel juegan los hongos en asma y alergias?
Aspergillus es un hongo que está en todas partes, incluido el aire que respiramos; al 90 por ciento de las personas no les afecta, pero un pequeño porcentaje desarrolla alergias que pueden ser muy graves.
Sabemos que los antifungicos mejoran la calidad de vida de los pacientes con asma grave por sensibilización a los hongos. El objetivo es descubrir quién puede beneficiarse y para ello la secuenciacion del genoma de estos pacientes es esencial.
Información de ABC, España
