Con la finalidad de restablecer la paz en Ucrania, luego de 10 meses de guerra, la cumbre de Minsk inició este miércoles en el Palacio de la Independencia de la capital bielorrusa con la presencia de los mandatarios de Ucrania, Rusia, Alemania y Francia.

El presidente ucraniano, Petro Poroshenko; el jefe del Kremlin, Vladimir Putin; la canciller alemana, Angela Merkel, y el jefe de Estado francés, Fancois Hollande, se reunieron primero sin asesores para llevar a cabo consultas informales.

Después, los líderes se sentarían en torno a una gran mesa ovalada junto a sus ministros de Exteriores y el resto de sus respectivas delegaciones oficiales.

Putin, que fue el último en llegar a la sede de la cumbre, saludos de mano a sus tres interlocutores, incluido el presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko, anfitrión del encuentro; de acuerdo con imágenes transmitidas por televisión, el apretón de manos entre los líderes ruso y ucraniano fue evidentemente frío.

Ante posible fracaso, Ley Marcial

Previamente al inicio de la cumbre, Poroshenko se reunió con los dos mandatarios europeos, autores de la iniciativa de paz que buscan frenar la nueva escalada del conflicto que ha provocado la muerte a cientos de civiles en lo que va del año.

El líder ucraniano advirtió al reunirse con Lukashenko que en caso del fracaso de la cumbre, la situación en el este ucraniano será “prácticamente irreparable”.

También, antes de viajar a Minsk, dijo durante una reunión del Gobierno que Kiev impondrá la ley marcial en todo el territorio nacional “si las vergonzosas acciones del agresor conducen a una mayor escalada del conflicto”.

Poroshenko acusó a los rebeldes prorrusos de atacar este martes con misiles la ciudad de Kramatorsk, sede del Estado Mayor de las fuerzas gubernamentales, donde murieron 16 personas, entre civiles y militares.

Crisis en Kiev por conflicto

Ucrania espera desesperadamente el fin de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional; el largo conflicto con Rusia y las frágiles bases de la economía han puesto al país al borde de una crisis total.

El gobierno de Kiev confía en poder instaurar un nuevo programa de ayudas en las próximas semanas que le facilite más financiación y un mayor plazo de devolución para poder estabilizar su economía y con ello, en parte, la situación del país.

Kiev necesita la ayuda financiera tanto o más que la militar, pero es complicado concluir un acuerdo con un país cuyas fronteras están al borde de lo incierto y donde no se sabe qué bases utilizar para calcular el PIB, lo que para el Fondo es un requisito fundamental.