Hacia un desarrollo mediocre

 

Alfredo Ríos Camarena

La opinión de expertos en finanzas públicas y economía ha sido favorable en la difícil decisión del gobierno federal de recortar el Presupuesto de Egresos 2015 en un 0.7% del PIB, es decir, 124 mil millones de pesos; esta draconiana medida presentada por el secretario de Hacienda implica la cancelación de diversos proyectos de infraestructura como el tren México-Querétaro y el ferrocarril del sureste. Esta medida fue presentada de “carácter preventivo” para evitar un descarrilamiento de la economía y conservar la disciplina hacendaria manteniendo la calificación AA de la deuda pública; esta acción afectará la inversión productiva de Pemex y CFE en alrededor de 70 mil millones y la disminución del gasto corriente.

Casi todas las voces coinciden en que la decisión es sensata, sin embargo, indudablemente afectará el pronóstico del crecimiento económico y nos conducirá, otra vez, a un desarrollo mediocre e insuficiente, lo que disminuirá las esperanzas de un mejor resultado en la distribución de la riqueza y la generación de empleo. Lo cierto es que la medida refleja una decisión valiente, particularmente en este año electoral.

Es importante mencionar que se está soslayando la inversión china al cancelar el tren a Querétaro, pues dicha inversión indudablemente puede ser trascendente, recordemos que el proyecto cancelado de Dragon Mart en Cancún también era inversión asiática. Es necesario enviar una señal para que no se pierda la oportunidad en el futuro inmediato de la inversión china, cuyo monto hasta hoy ha sido menor. El presidente de la república ya había logrado un amplio frente político que permitiría una mayor relación económica con ese país, que no debemos perder, pues el gigante asiático apunta como el más importante factor del desarrollo mundial.

Tampoco ha sido fácil para el presidente de la república enfrentar el tema de la corrupción, especialmente el conflicto de interés que pudiera existir en los diferentes movimientos inmobiliarios que lo afectan a él, a su esposa y al secretario de Hacienda. Por eso, abrir el tema sin tapujos es una acción muy criticada, pero que refleja también un desafío que el Ejecutivo está dispuesto a afrontar para mejorar su imagen frente a la opinión pública, y para aclarar que las acciones referidas no constituyen conflicto de interés alguno; este tema de por sí escabroso, seguramente, va a despertar polémicas en el futuro inmediato, pues la decisión presidencial implica que se investigue y resuelva si existió, o no, conflicto de interés.

Para ello, el Ejecutivo designó como secretario de la Función Pública a Virgilio Andrade, puesto vacante desde el inicio del gobierno, cuyo responsable sólo era el encargado del despacho, pues recordemos que la intención inicial fue crear una comisión anticorrupción que modificara la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, lo cual no se ha podido instrumentar, pues han sido múltiples propuestas relacionadas con este tema.

En el Congreso de la Unión se está discutiendo la creación de la Fiscalía Especializada de Anticorrupción dentro de lo que será la Fiscalía General de la República; por eso, es oportuno el nombramiento del secretario de la Función Pública que recayó en un talentoso y honesto hombre que ha acreditado su capacidad profesional a lo largo de los años, quien a pesar de estar subordinado al Ejecutivo federal, está consciente de que su primer compromiso es con el cumplimiento de la ley, por lo que las investigaciones que realice sobre este difícil y escandaloso asunto tendrán que ser minuciosas, acuciosas y avaladas por expertos que la sociedad reconozca por su calidad moral.

Sea, pues, bienvenido Virgilio Andrade a su nuevo encargo que indudablemente será complicado y difícil.