Entrevista a Hugo Valdemar/Vocero de la Arquidiócesis de México
Irma Ortiz
El vocero de la Arquidiócesis de México, Hugo Valdemar, habla a Siempre! sobre la necesidad de luchar contra la corrupción a través de una legislación severa con penas que realmente inhiban estas prácticas.
Estas fueron sus palabras:
En los diferentes estudios que se hacen sobre corrupción, hay una situación devastadora, donde quiera que se rasque encontramos corrupción. No está exento ningún partido, ninguna institución pública, y aquí más bien la maña está en ocultar, pero una vez que se conoce, resulta lamentable y preocupante ver hasta qué punto las instituciones han sido alcanzadas por este cáncer que es la corrupción.
Si la gente vota por ciertos candidatos es porque confía en que harán una buena gestión pública, un adecuado manejo del poder y de los dineros públicos. ¿Qué pasa cuando vemos lo contrario?: que son una camarilla de poder, que actúan como mafia, que lo único que buscan es su beneficio personal o de grupo, que hacen una serie de programas demagógicos para engañar a la población pero no se abocan a una verdadera vocación de servir y la gente se decepciona, se harta y vemos con preocupación que a la clase política se le ve con tanto desprecio. Ninguna institución en el país es tan despreciada como la clase política.
Elecciones en estados conflictivos
Resulta preocupante porque no se están dando las condiciones adecuadas para contiendas reales. Pensemos en primer lugar, son lugares que, pese al discurso del gobierno, están cooptadas por el crimen organizado, eso ya delimita, ya corrompe, hace que las campañas no sean equitativas y, por supuesto, siempre hay el miedo de que estén infiltrados por gente indeseable, que pertenezca a estos movimientos delincuenciales, con catastróficas consecuencias, como lo hemos visto en Michoacán y en Guerrero.
Fiscalía anticorrupción
Preocupa, porque parecía una ley que iba con cierta fuerza pero sabemos que no conviene a los grupos de poder, porque tendrían que ser fiscalizados, ponerlos bajo la lupa. Vamos a ver qué sucede, pero es una tarea tan delicada que no se debería dejar sólo a los legisladores, sino también debería haber una participación muy seria de la sociedad civil, de la gente que sabe del tema, académicos, de instituciones que monitorean, que denuncian. Debe ser una verdadera reforma que acote estos abusos y sobre todo que las penas sean consideradas reales, significativas para realmente inhibir, porque si apelamos a la conciencia moral o a la renovación moral de la clase política, estamos perdidos.
Debemos tener una ley que realmente corte las uñas a los corruptos; mientras no suceda esto, seguirá siendo una fiesta para ellos y con una consecuencia terrible: que afecta siempre a los más necesitados. Lo que se llevan al bolsillo los políticos corruptos va en detrimento de hospitales, escuelas, asistencia, de ahí que el papa Francisco lo denuncia como el peor de los pecados.
La gente en México desprecia a los políticos, desprecia sus prácticas, no confía en eso; ¿a qué nos lleva?, al abstencionismo; ¿quién gana con el abstencionismo?, generalmente grupos muy listos, que suelen ser los más corruptos. Por eso debemos tener una legislación clara y contundente para erradicar esas prácticas, pero si no metemos a la sociedad civil, los políticos siempre van a jugar a su favor.
Estamos en un momento muy delicado, no sólo por la violencia que vivimos sino también por ese cáncer moral que es la corrupción, debemos buscar soluciones incluso por el mismo bien de la clase política, si no quiere caer en mayor descrédito y en una falta de autoridad moral, ética, para conducir los asuntos del Estado.
