La codiciada soprano por todos los teatros más importantes a nivel mundial, retorno a México después de 10 años para cautivar al público en una gala donde su voz convirtió al Palacio de Bellas Artes en una gran caja musical que amplificó cada nota de un repertorio generoso que incluyó pasajes de Macbeth, Otello, Luisa Miller y El trovador, entre otras grandes óperas.

Anna Netreboka, quien fue nombrada por Associated Press como la nueva diva reinante de la ópera de principios del siglo XXI, salió al escenario ataviada de con un elegante vestido rojo y abrió la noche con la interpretación del pasaje Nel di della vittoria… Vieni, t’affretta!… Or tutti sorgete, de la ópera Macbeth, interpretación que fue celebrada con vítores desde los palcos y todos los niveles de la Sala Principal.

En el transcurso de la obra operística, Netrebko realizó una soberbia interpretación del solo Oh fede negar potessi… quando le sere al placido, de la ópera Luisa Miller, interpretación que fue complementada con la aparición de su compañero, tanto en el escenario como en la vida personal, el tenor Yusif Eyvazov, quien cantó el pasaje Tacea la notte placida… Di tale amor, de El trovador.

Las voces de la pareja de cantantes se unió más adelante en el famoso dueto de Otello y Desdemona Gia nella notte densa, de la ópera Otello, mismo que fue celebrado de pie por varios asistentes al concierto. En la parte final, Anna Netrebko y Yusif Eyvazov interpretaron por 10 minutos el dueto de Manon y Des Grieux, que les mereció una lluvia de aplausos y vítores que sellaron su memorable actuación en el escenario más importante del país.

La cantante rusa pudo ser vista también por centenares de personas en una gran pantalla con sonido digital colocada en el corredor Ángela Peralta, a un costado del palacio, que hizo resonar su voz por toda la Alameda Central.

Anna Netrebko nació en la ciudad de Krasnodar (Rusia) el 18 de septiembre de 1971. La hija de un geólogo y una ingeniera de telecomunicaciones, sintió de joven una gran inclinación por las artes escénicas: canto, danza e interpretación. La ópera también había calado hondo en la joven, que no dudó en aceptar un puesto de trabajo como limpiadora en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo para, aparte de costearse los estudios, poder asistir a la representación de todas las óperas que allí se daban.

La historia de Anna Netrebko parece un guión de película. Un día pudo tener una audición con el director Valery Gergiev  que se quedó asombrado de lo bien que cantaba aquella chica que pasaba la escoba en el teatro. De esta manera fue como Gergiev se convirtió en el guía de la principiante Anna Netrebko que debutó con el rol de Susanna de Le Nozze di Figaro en el mismo Teatro Mariinsky.

A los veinticuatro años debutó en los EE.UU, concretamente en la Ópera de San Francisco y con una ópera rusa “Ruslan y Ludmila” de Mijail Glinka. Desde ese momento, la presencia de Anna Netrebko fue cada vez más habitual en ese teatro de ópera así como en los de otras ciudades estadounidenses, cantando sobretodo repertorio ruso.

Recibió clases de la soprano Renata Scotto y gracias a éstas y a la intervención de Claudio Abbado, empezó a abordar papeles del repertorio belcantista y romántico.

La voz de Anna Netrebko es a la vez suave y enérgica. Límpida y luminosa en las coloraturas y aterciopelada en los pasajes centrales. Debido a su amplia tesitura y color de su voz, Anna Netrebko ha podido abordar un amplio espectro de personajes, algo que no está al alcance de muchas buenas y grandes sopranos.