González Iñárritu da voz a un pueblo desconfiado
Alejandro Zapata Perogordo
La declaración del recién galardonado Alejandro González Iñárritu, en plena ceremonia de la entrega de los Óscares, cuya audiencia es a nivel mundial, solicitando un mejor gobierno para México, pareciera un grito desesperado dando voz a un pueblo desconfiado.
En realidad para vergüenzas no ganamos, la exhibida es enorme, sin embargo, pecaríamos de omisos si no reconocemos que es el sentir ciudadano. Desde el ámbito de la sociedad se percibe el gobierno y la acción política como una elite en busca del poder: una clase que lo tiene, la que aspira a llegar y otra más que a nadie le importa, en medio una ola de violencia y corrupción, poniendo la cereza en el pastel el papa Francisco al advertirle a los argentinos que no se vayan a mexicanizar.
La crispación está al orden del día, los acontecimientos de los últimos meses han provocado una irritación social pocas veces vista, aunados al inicio de las campañas políticas que regularmente sobresalen por actos de canibalismo, es de preverse ánimos sumamente caldeados. La rebeldía verbal surge con descalificaciones, denostaciones, exigencias y reclamos, increpando a todo mundo.
Es obvio que las instituciones que sostienen el régimen político, en las circunstancias actuales, se están viendo rebasadas, pues la pérdida de la confianza ciudadana en ellas las coloca en una posición de debilidad. Son muchos los factores que han incidido para arribar al escenario actual, que sin duda debe cambiarse, aunque no se prestan en este momento las condiciones propicias para ello.
Cualquier decisión que provenga de la autoridad tendrá repercusiones de carácter político electoral, su interpretación será de esa manera, más aun, que todo el mundo trae la piel muy sensible, en época de campañas es todos contra todos. Mientras se intenta la construcción de dos mundos a empatar: el social y el político.
La mayoría de las personas se deja llevar por la sensación de que la política y los políticos son un estorbo, se resigna a tolerarlos, pero ya está cansada de los abusos, mientras que sin ella y un diseño funcional y confiable, las cosas entrarían al camino del caos, en consecuencia el reto es mayor y llevará su tiempo.
Poner orden en todos los aspectos es primordial, para estar en posibilidades de cambiar el rumbo del país, originaria y principalmente en el ámbito del servicio público, el cambio de actitudes y el camino de la legalidad sería un buen comienzo.
