Al rededor de 800 personas en el municipio de Chilapa de Álvarez , se niegan a abandonar la comunidad de San Marcos Majada de Toro, esto a pesar de que el pueblo está en riesgo de quedar sepultado por el reblandecimiento de los cerros que lo rodean.
Por su parte el comisario municipal Daniel Carbajal de la Cruz, reconoce que el riesgo de deslave es inminente, pero reafirma la indisposición de las familias para reubicarse en otras comunidades, como Lagunitas y Xicaixtlahuac.
En conferencia de prensa, reconoció que las familias están indecisas, pero optaron por mantenerse en el pueblo porque ninguno de los tres niveles de gobierno los apoyó para reubicarse en otras comunidades. “Nosotros estamos luchando, pero no nos ayudan. En Majada de Toro al menos estamos en nuestro pueblo”, expresó el comisario.
El 15 de septiembre de 2013, las lluvias torrenciales provocadas por el huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel, reblandecieron el suelo de Majada de Toro y los cerros que lo rodean,que los 2 mil 500 habitantes tuvieron que escapar a pie. Algunos se quedaron en Xicaistlahuac, otros se asentaron en Lagunitas, unos más en El Epazote, pero cerca de un millar de personas regresaron a San Marcos Majada de Toro, aun bajo el riesgo de enfrentar el mismo destino que La Pintada.
Puntualizó que hay 70 niños en edad de preescolar, 150 de primaria y 80 de secundaria, quienes a diario tienen que caminar más de una hora hasta Lagunitas para recibir clases. A pesar del riesgo y de las carencias, los pobladores no se irán de San Marcos Majada de Toro, porque la opción de reubicación es igual de riesgosa y porque la Federación no cumplió con los apoyos que prometió, cuando el presidente Enrique Peña Nieto presentó el Plan Nuevo Guerrero.