Thomas Alva Edison nació el 11 de febrero de 1847 en Milan, Ohio, se destacó como un empresario y un prolífico creador estadounidense que patentó más de mil inventos, haciendo uno cada quince días.

La trascendencia de sus invenciones, que se tradujeron en una importante contribución al desarrollo industrial de su país y a la mejora del bienestar y de las condiciones de vida de millones de personas, la figura de Edison sobresale como modelo de tenacidad, como ejemplo del valor del esfuerzo y del trabajo incesante por encima del talento innato y la inteligencia.

El inventor norteamericano, contribuyó a dar a Estados Unidos como a Europa, los perfiles tecnológicos del mundo contemporáneo como son: las industrias eléctricas, un sistema telefónico viable, el fonógrafo, las películas, entre otros.

La inteligencia del joven Edison, que era alérgico a la monotonía de la escuela, despertó gracias a su madre, el milagro se produjo tras la lectura de un libro que ella le proporcionó titulado “Escuela fILOSOFÍA natural” de Richard Green Parker; tal fue su fascinación que quiso realizar por sí mismo todos los experimentos y comprobar todas la teorías que contenía, ayudado por su madre; instaló en el sótano de su casa un pequeño laboratorio, convencido de que iba a ser inventor.

 UN JÓVEN EMPRENDEDOR

 A los doce años, de edad sin olvidar su pasión por los experimentos, consideró que estaba en su mano ganar dinero contante y sonante materializando alguna de sus buenas ocurrencias. Su primera iniciativa fue vender periódicos y chucherías en el tren que hacía el trayecto de Port Huron a Detroit. Había estallado la Guerra de Secesión y los viajeros estaban ávidos de noticias. Edison convenció a los telegrafistas de la línea férrea para que expusieran en los tablones de anuncios de las estaciones breves titulares sobre el desarrollo de la contienda, sin olvidar añadir al pie que los detalles completos aparecían en los periódicos.

Esos periódicos los vendía el propio Edison en el tren, y no hay que decir que se los quitaban de las manos. Al mismo tiempo compraba sin cesar revistas científicas, libros y aparatos, y llegó a convertir el vagón de equipajes del convoy en un nuevo laboratorio. Aprendió a telegrafiar y, tras conseguir a bajo precio y de segunda mano una prensa de imprimir, comenzó a publicar un periódico por su cuenta, el “Weekly Herald”.

 LOS INVENTOS DE EDISON

 La primera patente de Edison fue un instrumento muy simple para el recuento mecánico de votos en 1868, en Boston construyó un aparato para registrar automáticamente los votos y lo ofreció al Congreso. Los políticos consideraron que el invento era tan perfecto que no cabía otra posibilidad que rechazarlo. Ese mismo día, Edison tomó dos decisiones. En primer lugar, se juró que jamás inventaría nada que no fuera, además de novedoso, práctico y rentable. En segundo lugar, abandonó su carrera de telegrafista.

A Edison se le atribuye la invención de la lámpara incandescente, pero en realidad sólo fue perfeccionada por él, quien, tras muchos intentos consiguió un filamento que alcanzara la incandescencia sin fundirse. Este filamento no era de metal, sino de bambú carbonatado. Y es así que  el 21 de octubre de 1879, consiguió que su primera lámpara alumbrara durante 48 horas seguidas.

Los aportes de Edison al mundo del cine también fueron muy importantes, en 1889 comercializó la película en celuloide en formato de 35 mm, aunque no la pudo patentar porque tiempo atrás George Eastman ya lo había hecho; pero sí pudo patentar las perforaciones laterales que tiene este tipo de película.

El 18 de octubre de 1931, Thomas murió en West Orange, Nueva Jersey, a causa de una complicación con la diabetes que desde hacía tiempo le afectaba.