Obama dijo a los periodistas desde el Despacho Oval junto a su secretario de Defensa Ashton Carter, que no vio el discurso de Netanyahu, pero leyó después la transcripción.

“No hubo nada nuevo”, aseguró Obama respecto a la intervención de Netanyahu al anotar, a la par del primer ministro, que “nadie puede poner en duda” que el régimen iraní “ha amenazado repetidamente a Israel”.

Según Obama, en el “asunto central”, que es como evitar que Irán obtenga un arma nuclear, Netanyahu “no ofreció alternativas viables” a las actuales negociaciones entre el Grupo 5+1 y el Gobierno iraní.

Además, recordó que hay unas sanciones vigentes que han forzado a Irán a negociar y que, durante un año y medio de conversaciones, el régimen iraní “ha congelado” su programa nuclear y se ha sometido a inspecciones no vistas antes.

Las sanciones por sí solas no son suficientes y, la única alternativa es no llegar a un acuerdo, se corre el riesgo de que Irán “empiece de inmediato a acelerar su programa nuclear”, advirtió el mandatario estadounidense, “vamos a esperar a que haya realmente un acuerdo sobre la mesa. No tenemos que especular”.

El discurso de Netanyahu, el tercero que pronuncia como primer ministro israelí ante el pleno del Congreso de EU, ha creado polémica, ya que fue invitado directamente por el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, sin considerar a la Casa Blanca.

Obama anticipó que no se reuniría con Netanyahu durante su visita a Washington por la cercanía de las elecciones de Israel, que son en dos semanas, e incluso, mientras el primer ministro israelí intervenía ante el Congreso, Obama estaba participando en una videoconferencia con varios líderes europeos sobre la situación en Ucrania.

El vicepresidente, Joe Biden, presidente del Senado, tampoco estuvo presente en el Capitolio por encontrase de viaje en Guatemala; medio centenar de legisladores demócratas anunciaron previamente el discurso que lo boicotearían con su ausencia.

Al mismo tiempo del escandaloso discurso de Netanyahu, Irán y EU reanudaron este martes en Ginebra una serie de reuniones bilaterales que deben prolongarse hasta mañana, con el fin de alcanzar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní antes de que concluya este mes.

Un entendimiento entre Irán y EU es visto como fundamental para el cierre de un acuerdo global entre el Gobierno de Teherán y el grupo de potencias conocidas como el G5+1 (además de EU, Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania), que se han impuesto un plazo que vence a fines de junio, para negociar.

Las parte han señalado que esperan llegar a un acuerdo político preliminar, que marque los elementos esenciales de un acuerdo a fines de este mes.