Además de la misión milenaria de los Estados Unidos para salvar al mundo, Arabia Saudí ha iniciado su propia misión: “Operación Tormenta Decisiva”.

Arabia Saudí, el país con las reservas de petróleo más grandes del mundo, busca detener el avance de la milicia houtí, un grupo rebelde de orientación chiita que ha tomado la capital de Yemen, la histórica ciudad de Saná y parte de la segunda ciudad más importante en el país, el puerto de Aden.

Junto con una coalición de 9 países, Arabia Saudí atacó por aire la capital derrocando zonas militares de los rebeldes. El ataque dejó cerca de 40 muertos en la capital yemenita.

¿Qué buscan los chiitas?

La palabra chía “shi´a” significa “facción” y se les atribuye a los seguidores de la facción de Ali, uno de los seguidores y familiar de Mahoma. ‘Ali Ibn Abu Talib, primo y yerno de Mahoma, fue designado por él mismo antes de morir frente a 100 mil personas en la región de Ghadir Khum, en Arabia Saudí, cerca del Mar Rojo y de la frontera con Yemen. Según el chiismo, Alí es el verdadero y único sucesor de Mahoma. Los chiitias también son seguidores de su hijo de Hasan.

Después de la muerte del profeta Mahoma en el año 632 D.C., otros sucesores fueron designados califas en el siguiente orden, a saber: Abu Bakr, Omar y Uthman. Alí no sería califa sino hasta la muerte de Uthman, pero algunas otras facciones sospechan hasta la fecha que Alí conspiró para dar muerte a éste último. Y la facción sunita, se dice, que asesinó al profeta Alí. Allí empezó el conflicto.

Aquí inicia la rebelión, la guerra y la separación de los seguidores de Mahoma. Los poderosos en Siria, se rebelarían contra Alí. De esta guerra civil saldría la actual división del Islamismo: chiitas, sunitas y jariyíes. Los sunitas son los que no aceptaron a Alí, los chiitas sus seguidores y los jariyíes en Siria, son los que no están de acuerdo con los ambas partes.

Los aliados en la nueva guerra en Yemen

Cada facción islámica busca establecer su gobierno y territorio. Y de cada facción hay subdivisiones y grupos radicales, como los houtíes en Yemen o las facciones bélicas del Estado Islámco.

La nueva guerra en Yemen es encabezado por Arabia Saudí, cuna del Islam del tipo sunita junto con 9 países del mismo corte: Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Kuwait, Qatar, Omán, Pakistán, Sudán, Egipto y Jordania. Todos estos países tienen la tradición sunita del Islam y decididamente han apoyado política y militarmente a Arabia Saudí para atacar las posiciones rebeldes en Yemen.

El país de la cuna del chiismo es Irán, a quien se le ha reconocido por albergar y financiar terroristas como el Estado Islámico (ISIS) y a quien se le han atribuido muchos ataques producto del llamado “terrorismo islámico”.

Una fuente anónima dijo a esta redacción que en fuentes de información árabes reconocen que muchos intereses del mundo árabe como Hezbolá, una organización paramilitar de origen libanés, también estarían infiltrados en este ataque.

Yemen un país destrozado por la guerra civil y el terrorismo

Las protestas de la sociedad yemenita llevaron al país a revolucionarse en el 2011 cuando se buscaba una transición democrática en el país además de mejores condiciones sociales. Uno de los grupos revolucionarios eran los houtíes quienes buscan la independencia de un territorio autónomo al noroeste del país.

El Consejo de Cooperación del Golfo formado por todos los países árabes de la península arábiga depuso al entonces presidente yemení dando los poderes a Abd Rabbu Mansour Hadi, un presidente que se dijo, era “impuesto” por los saudís en febrero de 2012.

Poco pudo gobernar Hadi dadas las constantes protestas de grupos rebeldes, unos a favor de la independencia de un territorio al noroeste del país y otros a favor de la constitución de un Estado Islámico. Los conflictos escalaron cuando se detectó que Al Qaeda tenía fuertes bases en el territorio e incluso, tenía ocupadas varias zonas de la capital yemenita, Saná.

En septiembre de 2014, los houtis tomaron la capital de Yemen y obligaron al presidente Hadi a abandonar el país en enero de este año. Posteriormente, el movimiento revolucionario houti tomó el gobierno, disolvió al parlamento y declaró un Comité que actualmente se reconoce como la única autoridad en Yemen.

Los países árabes sunitas han estado buscando las condiciones de paz en la zona y finalmente, decidieron intervenir en Yemen para “rescatar” al país de la guerra y regresarlo a la estabilidad. Esperan que el depuesto presidente Hadi, así como los poderes de gobierno, regresen a Yemen. Arabia Saudí no podría permitir un gobierno chiita como vecino.

La frontera del petróleo

El riesgo inminente en todo esto es el petróleo y las consecuencias en la producción. También se teme que los oleoductos de 1, 800 km. en Yemen puedan ser tomados o incendiados provocando una tragedia aún mayor.

Yemen produce cerca de 300 mil barriles de petróleo por día y exporta la mitad. Desde que se inició el conflicto, el precio del barril ha variado. Algunos especuladores esperarían que la crisis se extienda para recuperar ganancias.


La condena mundial y el escenario futuro

El mundo quiere paz. Pero la intervención árabe en Yemen ha dividido la opinión pública internacional.

Los opositores a la intervención militar saudí se enfilan detrás de la Unión Europea, Irán e Irak. Los que están contundentemente a favor son los Estados Unidos, Canadá, Francia, Somalia, Turquía, Reino Unido y Bangladesh. El clima de neutralidad está con Rusia, las Naciones Unidas a través de la voz de su Secretario General Ban Ki Moon y Siria.

En todo este tiempo se dice que Irán, de corte chiita, y Al Qaeda han apoyado totalmente el conflicto. Irán niega toda intervención.

Los grandes perdedores como siempre, la ciudadanía. Miles de desplazados, refugiados de guerra y desaparecidos. Organizaciones internacionales como Médicos Sin Fronteras y la Cruz Roja Internacional apoyan en las zonas de conflicto.

Sin duda, la guerra es también un mecanismo de negociación.

 

Numeralia de la Nueva Guerra

Inicio del ataque: 25 marzo 2015

Países de la coalición: 10

Jets para ataque aéreo: 150

Jets de Arabia Saudí: 100

Países que prestaron flota naval: 2 (Pakistán y Egipto)

Efectivos listos para ataque terrestre: 150, 000

Efectivos de los rebeldes: 100, 000

Bajas de civiles: 95

Bajas militares: 95. (Tres aviones saudis, uno egipcio y un piloto de rehén.)

Bajas totales: 190. (Fuente: The Daily Star Newspaper – Lebanon)