CIENCIA

 

Se trata del doctor Ildefonso Rodríguez Leyva, de la UASLP

 

 

René Anaya

El doctor Ildefonso Rodríguez Leyva y colaboradores, del Programa de Posgrado de Neurología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, crearon una prueba para realizar el diagnóstico temprano (de 15 a 20 años antes de que aparezcan los primeros síntomas) de enfermedades como Alzheimer, Parkinson y otras enfermedades neurodegenerativas, pero no ha tenido en México la difusión que ameritaría.

Cabe aclarar que no se trata de malinchismo ni de un menosprecio de la comunidad científica, sino de un problema crónico que padecemos: la falta de sistemas de comunicación social de ciencia y tecnología en los centros de investigación, y la deficiencia en secciones de divulgación científica en los medios de comunicación.

 

La piel muy sensible

En contraposición, en los medios extranjeros ha habido una mayor difusión. La Academia Estadounidense de Neurología emitió información al respecto y anunció que en abril, cuando realice su 67 reunión nacional, el doctor Rodríguez Leyva presentará el trabajo. Esta información la publicó la BBC en su página de Internet, al igual que la revista Time y ScienceDaily, una de las páginas web de noticias científicas más populares.

Esa difusión corrobora la importancia del trabajo del doctor Ildefonso Rodríguez Leyva y colaboradores, quienes a partir de un planteamiento lógico y sencillo procedieron a formular una hipótesis que, al parecer, es acertada y que se confirmará con más experimentos al respecto.

Rodríguez Leyva y su equipo de investigadores plantearon que si del ectodermo (capa más externa del embrión que se forma en la tercera semana de desarrollo) se originan la parte más superficial de la piel, las glándulas sudoríparas, uñas y pelos; el epitelio o capas que recubren los órganos sensoriales; el cristalino, la córnea del ojo; la cavidad bucal, dientes y glándulas salivares; así como el sistema nervioso y la hipófisis; entonces podría ser que en la vida adulta las proteínas del cerebro tuvieran características semejantes a las que se encuentran en la piel.

Con esas consideraciones, los investigadores formularon la idea de que tanto el Alzheimer, el Parkinson y otras enfermedades neurodegenerativas podrían estudiarse en la piel. Para comprobar su hipótesis, los investigadores analizaron biopsias cutáneas de 20 personas con Alzheimer, 16 con Parkinson y 17 con otras demencias relacionadas con el envejecimiento.

 

Las proteínas anormales

A esos voluntarios se les tomaron muestras de tejido de atrás del pabellón auricular y se encontraron niveles altos de las proteínas alfa-sinucleína y tau en sus formas anormales. En las personas sanas, la alfa-sinucleína regula el funcionamiento normal de las neuronas; en tanto que la proteína tau permite la estabilidad de los microtúbulos de los axones de las neuronas, lo que facilita el transporte de sustancias a través del axón.

En el estudio, se encontró que tanto los pacientes diagnosticados con Alzheimer como con Parkinson tenían hasta siete veces niveles más elevados de proteínas anormales de tau, esas moléculas se encontraban colapsadas, retorcidas, agrupadas en masas desorganizadas de proteína. Por su parte, los enfermos de Parkinson tenían niveles ocho veces más altos de proteínas anormales de alfa-sinucleína, las cuales tendían a reunirse en agregados dañinos que interrumpen la función normal del nervio.

Los resultados de este trabajo “son prometedores porque podemos potencialmente comenzar a utilizar biopsias cutáneas de pacientes vivos para estudiar y aprender más sobre estas enfermedades”, ha referido el doctor Rodríguez Leyva, quien también ha considerado que “este procedimiento puede usarse no sólo para estudiar el Alzheimer y el Parkinson, sino también otras enfermedades neurodegenerativas”.

Entre esos padecimientos neurodegenerativos se encuentran la parálisis supranuclear progresiva y la atrofia multisistémica, que tienen síntomas semejantes al Parkinson; la demencia frontotemporal, en la que se presentan cambios de la personalidad y la pérdida de la habilidad para expresarse y entender el lenguaje; y la esclerosis lateral amiotrófica, que sufre Stephen Hawking.

No solamente se podrán comprender mejor esos padecimientos, la prueba cutánea creada por Rodríguez Leyva y colaboradores podría emplearse como un marcador biológico para diagnosticar estas enfermedades de forma más temprana. Se considera que el Alzheimer y el Parkinson podrían detectarse de 15 a 20 años antes de que aparezcan los primeros síntomas, por lo que se podría establecer medidas preventivas.

Por ahora, como advierte el neurólogo mexicano Rodríguez Leyva, “se necesita más investigación para confirmar estos resultados, pero estos hallazgos son emocionantes porque potencialmente podríamos empezar a usar biopsias de pacientes vivos para estudiar y conocer más sobre estas enfermedades”.

 

reneanaya2000@gmail.com

f/René Anaya Periodista Científico