Elecciones 2015: Nuevamente en juego las encuestas como factor
Claudia Espíndola
I LA ALTERNANCIA.
Las encuestas fueron desde el año 2000 el elemento diferencial en las elecciones mexicanas.
Fueron los comicios en los que llegó la primera alternancia en la época moderna de la política nacional desde que Plutarco Elías Calles convirtió a la dispersión de corrientes encabezada por los generales posrevolucionarios en un partido que las unificó.
Ese partido mantuvo una hegemonía de 71 años en el poder.
Durante ese tiempo las oposiciones eran organizaciones o clandestinas o meramente testimoniales.
En las elecciones presidenciales del año 2000, cuando la sociedad ya mostraba un hartazgo por el abuso del poder que hicieron el PRI y sus antecesores el PNR (1929-1937) y el PRM (1938-1946), fue el PAN el partido que capitalizó el rechazo ciudadano que se había manifestado doce años antes cuando el Frente Democrático Nacional encabezado por el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano obligó al Partido Oficial a inventar “la caída del sistema” para poder llevar a la presidencia de la república a Carlos Salinas de Gortari.
Vicente Fox Quesada, un líbero que retó al panismo ortodoxo y les impuso su candidatura a la presidencia, ganó los comicios del 2000 al priísta Francisco Labastida Ochoa y al Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas que nuevamente fue postulado por una coalición que encabezaba el extinto PSUM.
Al darse esa primera alternancia en el ejecutivo federal después de 71 años los factores que emergieron en una forma irreversible fueron fundamentalmente dos:
- La organización de la sociedad para convertir su voto en voto útil.
- La recuperación crítica al poder de los medios de comunicación.
Ambos factores contaron de inmediato con un instrumento que medía su influencia y crecimiento.
Ese elemento fueron las encuestas.
En el 2006 el prestigio de las casas encuestadoras de México sufrió un grave deterioro.
Muchas de ellas fueron manoseadas por los partidos y el gobierno y sus pronósticos fueron en realidad empresas que maquilaron resultados al gusto del cliente.
En el 2012 recuperaron las encuestas parte del prestigio perdido.
Apuntaban al priísta Enrique Peña Nieto como el probable ganador de los comicios presidenciales sobre Andrés Manuel López Obrador y la panista Josefina Vázquez Mota.
Los números ubicaban a Peña Nieto con una ventaja de más de 10 puntos según la mayoría de las casas encuestadoras.
Finalmente el priísta ganó con un 8% de ventaja sobre López Obrador, cifras que solamente presentaban los trabajos de Ana Cristina Covarrubias y la empresa de la fallecida María de las Heras.
Y ya en el 2015 las encuestas están de regreso, pero ahora con la vigilancia de una sociedad informada y con una especial suspicacia que sabe diferenciar muy bien entre un sondeo legítimo y bien estructurado de otro realizado al gusto del cliente.
II LAS ENCUESTAS EN LAS ELECCIONES 2015.
El proceso electoral que está en marcha, por los recientes acontecimientos que han afectado fuertemente tanto la imagen de los tres poderes de la Unión, especialmente la del gobierno federal, y concretamente de la misma institución presidencial, la sociedad y los medios de comunicación lo están convirtiendo en un referéndum para el gobierno que encabeza el presidente Enrique Peña Nieto.
La casa encuestadora Parametría ubica su última medición de preferencias por partidos en un empate técnico entre el PRI y el PAN.
El elemento de nueva presencia es el partido de Andrés Manuel López Obrador, MORENA, que casi alcanza en preferencias electorales al PRD y pelea un tercer a ese partido y a un creciente PVEM.
El gobernante PRI, según esa casa encuestadora, apenas saca tres puntos de diferencia al PAN en la intención de voto manifestada por los ciudadanos.
Y de manera simultánea al pronóstico general de lo que podrían ser los resultados del proceso comicial en marcha, han proliferado los sondeos sobre todo en las entidades en las que habrá cambio de gobernador.
III EL CASO NUEVO LEÓN.
Nuevo León es una entidad en donde la alternancia ha ocurrido ya en dos ocasiones en menos de 20 años.
El PAN gobernó cuando Fernando Canales Clariond derrotó al priísta José Natividad González Parás.
Seis años después, en el 2003, el propio José Natividad González Parás, en su segundo oportunidad como candidato al gobierno, gana al panista Mauricio Fernández Garza.
En esa elección, el voto de castigo al mal gobierno panista de Canales Clariond, gobierno que terminó Fernando Elizondo Barragán como interino, se medía en las encuestas con una preferencia abrumadora a favor del PRI: 51% contra 23% de los panistas.
El PRI mantuvo la gubernatura cuando el actual mandatario Rodrigo Medina de la Cruz derrotó al panista Fernando Elizondo en el año 2009 con una votación muy competida en la que aventajó a su adversario con poco más de cinco puntos porcentuales de diferencia.
En el proceso electoral 2015 en Nuevo León, para renovar la gubernatura del estado presenta un nuevo elemento en la contienda que ha cobrado gran relevancia.
La candidatura independiente de Jaime Rodríguez, conocido popularmente como El Bronco, es el factor que, hasta los números presentados por el diario El Universal el martes de la semana que termina, había desplazado al PAN como segunda fuerza electoral de Nuevo León.
En la encuesta de El Universal mencionada la priísta Ivonne Álvarez lleva una ventaja prácticamente irreductible. Con más del 40% de la intención de voto a su favor, aventaja a sus adversarios Felipe de Jesús Cantú del PAN a quien el sondeo le otorga el 24% de los votos y al independiente El Bronco un 22%.
De tal manera que los más cercanos competidores de Ivonne Álvarez están empatados técnicamente y a casi 20 puntos porcentuales de distancia muy previsible ganadora de las elecciones para gobernador en Nuevo León.
IV GRÁFICAS
