El servilismo de las instituciones
Para Mario R. Menéndez Rodríguez en los 24 años de Por Esto!
Humberto Musacchio
Hay algo de cinismo en la demanda que presentó Mexicanos Primero por omisiones de la Auditoría Superior de la Federación, específicamente por los recursos “desviados” en favor del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación porque supuestamente esos fondos van a parar en los bolsillos de comisionados y aviadores.
Por supuesto, es indefendible que se le pague a una persona por no trabajar, que es el caso de los llamados aviadores. Lo que resulta inadmisible es que se incluya en el mismo paquete a los profesores comisionados por su sindicato para realizar diversas tareas a favor de la organización gremial, sobre todo si existe un convenio entre la parte patronal, en este caso el Estado, y el propio sindicato, pues tales acuerdos se firman al amparo de la Constitución y las leyes.
Si es excesivo el número de comisionados, la parte patronal puede negarse fundadamente a sufragar sus gastos. En igual caso estarían los comisionados que no estuvieran cumpliendo una tarea específica dentro de lo convenido entre las partes del acuerdo laboral. Y nada más.
Lo curioso es que la primera sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al resolver a favor de Mexicanos Primero, reconoció expresamente que las asociaciones civiles “tienen interés legítimo” para reclamar mediante el amparo los actos u omisiones de la autoridad relacionados con su objeto social, aun cuando dichos actos no les afecten directamente.
Dicho de otro modo, la Tremenda Corte vuelve a desbarrar y concede a un membrete emparentado con Televisa una mayor intervención en los procesos educativos, pese a que se trata de una firma a la que se acusa de deshacer por la tarde lo que la escuela hace por las mañanas.
Pero no debiera extrañarnos tanto servilismo de las instituciones, pues hoy se dejan zarandear por cualquiera, siempre y cuando tenga una gran fuerza económica. Para muestra está ahí el botón de los banqueros, que en su reciente convención de Acapulco le reclamaron al presidente de la república por la inseguridad, la corrupción y la impunidad, sin que Enrique Peña Nieto u otra voz del Poder Ejecutivo respondiera con el vigor necesario.
Sí, es cierto que existe inseguridad, pero los banqueros han tomado medidas para que no les afecte. Hay, también es cierto, corrupción, pero ésa es la manera de arreglar múltiples negocios en este país, como bien lo saben los hombres del dinero. Por supuesto, campea la impunidad, pero no es algo exclusivo de la criminalidad común, sino que beneficia sobre todo a los delincuentes de cuello blanco.
Pero los representantes de los poderes fácticos seguirán presionando los poderes constitucionales mientras éstos no cobren conciencia de la necesaria dignidad republicana con que deben actuar y resolver. Por ahí va la cosa.
