Educación, zona de desastre

 

 

Humberto Musacchio

Mexicanos Primero, ese apéndice del imperio electrónico, se dedica a deturpar la enseñanza pública. Lamentablemente tiene un ancho campo para sus críticas, pues como lo sabe todo compatriota, la educación es zona de desastre, no de ahora, sino como resultado de un proceso que empezó al ser aplastado el movimiento que encabezara Othón Salazar.

El resultado de aquella represión fue que, en lugar de una mejora en su situación profesional, para los profesores se abrió la posibilidad de tener dobles y hasta triples turnos, con el consecuente cansancio para quienes, malcomidos, debían pasarse el día en los traslados y dedicar apenas el tiempo indispensable o menos a la preparación de las clases, al trabajo en el aula, a la certificación y calificación de conocimientos y al propio desarrollo personal, pues los mentores, sobre todo en tiempos de cambio tan acelerado como el presente, requieren de educación continua.

La política implantada en el sexenio del guatemalteco Adolfo López Mateos llevó al desastre que contemplamos ahora y en el que Mexicanos Primero se regodea contrastando lo que ocurre en la esfera pública con los resultados de la educación privada que, salvo cuatro o cinco instituciones respetables, es de primaria hasta la enseñanza universitaria, un inmenso lago en que las escuelas y “universidades” nadan de pechito y hacen cuacuá.

Ah, pero Mexicanos Primero denuncia que la tercera parte de los chamacos no va a clases en Chiapas, Oaxaca y Michoacán, estados que con Guerrero han sido baluartes de la resistencia magisterial. Y hay que decir que los profesores de esos estados marchan, sí, pero también atienden grupos en escuelas sin agua ni excusados ni pizarrones. Para colmo, ya es costumbre que a esos profesores les retrasen el pago de su quincena, y así quieren sus críticos que estén muy contentos.

El empeño de Mexicanos Primero, ese engendrito de lo más atrasado de los empresarios, es desacreditar el legítimo movimiento de los profesores que actúan en entidades de menor desarrollo socioeconómico. Pero nada dicen de otros estados que, como Sonora, considerado de alto desarrollo, tiene un 15 por ciento de ausentismo y que el muy panista Guanajuato llega a 22 por ciento.

La ANUIES revela que los muchachos que ingresan en las carreras universitarias no son capaces de comprender lo que leen y apenas 9 por ciento tiene una aceptable ortografía. Sí, la educación es un desastre provocado por malas políticas, pero también por la televisión mercantil, que destruye por las tardes lo que la escuela construye en las mañanas. Por ahí debería empezar la crítica de Mexicanos Primero.