Más de seis mil personas han muerto en el conflicto separatista en el este de Ucrania informó la Organización de las Naciones Unidas. Los recientes combates cerca del aeropuerto de Donetsk y en la ciudad de Debaltsevo causaron cientos de muertos.
Ambos lugares han sido escenario de los más graves y recientes enfrentamientos entre las fuerzas rebeldes prorrusas y las gubernamentales, antes y poco después de la entrada en vigor de un acuerdo de alto al fuego, de hace dos semanas.
En su último informe sobre la situación de los derechos humanos en Ucrania, hecho público este lunes en Ginebra, la oficina de Derechos Humanos de la ONU reveló que en diez meses y medio de guerra (de mediados de abril de 2014 al 28 de febrero pasado) se documenta exactamente 5 mil 809 muertes y 14 mil 740 heridos.
Reconoció, sin embargo, que debido a que está pendiente la estimación de las víctimas en los combates más recientes, el número de fallecidos ha superado los 6 mil, entre civiles y miembros militares.
“Más de 6 mil vidas se han perdido en menos de un año debido a los enfrentamientos en el este de Ucrania. Es imperativo que todas las partes cumplan con los Acuerdos de Minsk para el cese de las hostilidades”, comentó el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein.
Elaborado a partir de datos recogidos por observadores desplegados en Ucrania ha señalado que el número de víctimas registradas entre inicios de diciembre y mediados de febrero, coincidiendo con el alto al fuego, confirma que ese periodo fue el más violento del conflicto; es tan sólo ese lapso, mil 12 personas murieron y cerca de 3 mil 800 fueron heridas.
Zeid mostró preocupación por los recientes ataques en Jarkov y Odessa, y otro que se sospecha ocurrió en Mariupol en enero pasado, por lo que advirtió que si actos similares se siguen reportándose pueden indicar “un capítulo nuevo y más mortífero en este conflicto”.
El informe defiende a los pobladores que permanecen en zonas ahora controladas por las milicias prorrusas al asegurar que para muchos las condiciones de vida son insostenibles y que si no abandonan esas áreas no es porque no quieren, sino porque no pueden.
“Muchos están atrapados en zonas de conflicto, forzadas a permanecer en sótanos, con apenas algo de comida, agua para beber, calefacción, electricidad o suministros médicos”, expresó el documento.
Es el noveno informe sobre derechos humanos presentado por los observadores de la ONU, que trabajan de forma independiente de la misión que también tienen en Ucrania la Organización para la Cooperación y Seguridad en Europa (OSCE), a cargo de supervisar el actual alto al fuego.
Rusia podría enfrentar más sanciones
En las conversaciones, durante la 28 sesión del Consejo de Derechos de la ONU, entre el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en Ginebra, Suiza, hubo tensión al menos en lo que respecta a Ucrania.
Kerry amenazó con nuevas sanciones contra Rusia y denunció que en el territorio controlado por los rebeldes “matan, torturan, violan a hombres, mujeres y niños”; Lavrov, por su parte, exigió cumplir los acuerdos de Minsk, levantar el bloqueo del este de Ucrania por parte de Kiev y acusó a EU de destruir la estabilidad estratégica con un escudo nuclear.
Además del problema ucranio, discutieron el problema nuclear iraní y la situación de Oriente Medio.
El secretario de Estado aseguró que no se puede hablar de “un alto al fuego total” porque los disparos y bombardeos continúan y la gente “sigue muriendo” en el este de Ucrania. También refirió que “las sanciones, por lo visto, han influido fuertemente en Rusia”, al agregar que no estaban dirigidas contra el pueblo ruso; como consecuencia de las medidas de castigo, hay fugas de capitales, cae el reblo y en este año en Rusia puede comenzar la recesión, indicó el político estadounidense.
Lavrov sin embargo dijo que hay un claro progreso en la realización de los acuerdos de Minsk pactados en la cumbre del 12 de febrero pasado con la participación de los líderes de Alemania, Francia, Rusia y Ucrania, y pidió no politizar los problemas de derechos humanos y “no convertirlos en un instrumento para aumentar la confrontación” ni utilizarlos “con fines económicos en la arena internacional” ni como argumentos para interferir en los asuntos internos de países soberanos”.
Asimismo, condenó la persecución de los periodistas rusos en Ucrania, que son detenidos y expulsados del país con la prohibición de volver a entrar durante cinco años.
