Asombrosa resistencia de los varones
René Avilés Fabila
Hace unos días encontré una frase o declaración que emitió un funcionario electoral de alto rango que me impresionó vivamente: Los partidos políticos sólo se han puesto de acuerdo en no admitir la participación más activa de las mujeres en política. En efecto, hay una asombrosa resistencia a que las mujeres ocupen el sitio que les corresponde por derecho propio a ser más activas en las lides democráticas.
Yo, a mi vez, en mi tarea periodística, he escuchado discutir a políticos sobre las “dificultades” de encontrar mujeres capaces para enfrentar luchas parlamentarias. Esto no es una ofensa sino una imbecilidad, como si los hombres fueran por naturaleza superiores y excelentes para conducir la maquinaria gubernamental. Así como existen hombres con ciertas capacidades, también hay mujeres inteligentes y con amplia cultura. La diferencia estriba en que la mayor parte de las perversiones y corruptelas vienen del sector masculino. No hay duda. Podrán reprocharle a Carmen Salinas su inexperiencia parlamentaria, pero jamás le dirán que hizo negocios con la línea 12 del Metro, como Marcelo Ebrard y Mario Delgado, uno senador, el otro con un pie en la Cámara de Diputados.
La fatigosa discusión de género debe cesar, y hombres y mujeres deben centrarse juntos solamente en la reedificación del aparato estatal. Arruinado fundamentalmente por varones.
Cuando Ruiz Cortines decidió que era el momento de concederle el voto a la mujer, que ya venía dando una gran lucha por conseguirlo, de inmediato hubo mujeres ejemplares que participaron y fueron un ejemplo notable. López Mateos pensó que la procuración de justicia avanzaría si el país tuviera mayor participación de mujeres juristas. No veo entonces qué buscan los partidos que, en un país donde la mitad o acaso poco más son mujeres, discutiendo si les dan un lugar en los cargos de representación popular. Con ver las listas es obvio que les costó esfuerzo dárselos, pero si a cambio miramos la de hombres, hay una buena cantidad de rufianes que deberían ser ingresados en las prisiones y no en la Asamblea Legislativa del DF o en la Cámara de Diputados o en las delegaciones.
Muchos de los partidos han fingido llamar a ciudadanas sin gran experiencia políticas pero con gran actividad social y con estudios profesionales. Lo hacen obligados por las nuevas exigencias. Es el tiempo de hacer de lado los aires de suficiencia masculina y dejar que la mujer se desarrolle libre y democráticamente sin obstáculos atrasados. De lo contrario, seguiremos estancados. Y con un lamentable resultado político.
Las grandes mujeres que en México y en el resto del orbe han destacado lo han hecho partiendo de su propia lucha por desenajenarse de la hostilidad masculina, luego combatiendo leyes retrógradas y por último mostrado sus amplias capacidades. Es decir, han llegado al éxito luchando contra obstáculos infinitos que el mundo masculino les ha puesto.
En México, Griselda Álvarez es un caso ejemplar, senadora, destacada escritora, distinguida feminista, primera gobernadora, hizo una gestión admirable y no se enriqueció.
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