Ni más días sangrientos

 

Teodoro Barajas Rodríguez

Servando Gómez Martínez, La Tuta, ya está tras las rejas. El hombre de los videos que sembrara terror en Michoacán fue capturado, el mismo que gustaba de registrar en video sus encuentros con personajes de la vida pública, sus alcances criminales generaron una larga lista de males como víctimas.

Todo lo que acontece en nuestro país que atañe a la cosa pública tiende a politizarse, muchos se preguntaban por qué se detuvo a José Manuel Mireles y no a La Tuta; ahora se capturó al maleante, muchos aplauden el logro, otros lo cuestionan, en algunos casos todo deriva de una crisis de confianza que desde hace meses afecta el gobierno federal; algunos lo hacen por mezquindad.

Michoacán tiene años de enfrentar problemas graves en materia de inseguridad, muchos no olvidaremos jamás aquella noche de pesadilla del 15 de septiembre de 2008; en plena ceremonia del Grito las granadas detonaban en la plaza pública para cortar de tajo el jolgorio para abrir paso al terrorismo.

A partir de esa fecha, Michoacán sufrió una escalada de violencia, territorios enteros fueron ocupados por los grupos del hampa, ellos fueron la ley, el lastre, los alcances criminales dejaron consecuencias letales mientras se arropaban con la más oscura impunidad.

La saña con que actuaban los cárteles dejó muchos registros en los medios de comunicación, los testimonios fueron miles, simplemente se veían imparables, cobros por derecho de piso, extorsiones, homicidios, secuestros y un incontable etcétera, todo ello generó zozobra, miedo y hartazgo.

Servando Gómez fue capturado en Morelia, el operativo fue incruento; la mañana del 27 de febrero la nota de su detención no dejaba de comentarse en Michoacán, para muchos fue un alivio saber que detuvieron al mediático cabecilla criminal.

Posteriormente vendría la comentocracia que se deslizaba en las mesas de café o en cualquier sitio de reunión: que si la detención obedece a una estrategia electoral, que si un pacto inconfesable; brotaban los argumentos sin base de las presuntas conspiraciones.

Michoacán vive una situación crítica, ésta no desaparece porque se detuvo a un capo del narcotráfico, es un paso, un acierto que llega en un momento complicado para el gobierno federal porque aún no sabe cómo habrá de superar la crisis de opinión pública maximizada a partir de la desaparición de los 43 estudiantes en Iguala.

Estamos en tiempos electorales, como casi siempre, cada cual habla con base en sus propios intereses, por ello es entendible que la oposición, una gran parte de ella, cuestione, pero la captura de La Tuta es un acierto, falta más apoyo a Michoacán, generar más fuentes de empleo, hacer retornar la certidumbre, inversiones, que el bien más preciado de la entidad, su gente, tenga mayores oportunidades; en síntesis: poner el acento en el desarrollo humano.

No más Tutas.