“Comenzamos a oír disparos a primera hora de la mañana y muchos de los que habían ido a rezar las plegarias matutinas tuvieron que volver a toda prisa para salvar a sus familias”, explico a la prensa Bala Ahmen, uno de los sobrevivientes de pudo huir de los milicianos de Boko Haram.

Según estos testigos que huyeron para refugiarse en Maiduguri, la capital del estado de Borno, comentaron que nuevamente el grupo islamista masacro al menos a 68 personas, en su mayoría hombres y jóvenes, en la localidad de Njaba, en el noreste de Nigeria. Señalaron que esto paso el pasado lunes, sin embargo hasta el día de hoy fue reportado porque los sobrevivientes llegaron el miércoles por la noche a Maiduguri.

Por otro lado, todos estos detalles de la masacre son confusos, ya que el Ejército no ha confirmado ni desmentido la información de forma oficial, aunque una fuente de las fuerzas de seguridad que pidió el anonimato confirmó el ataque de las 68 personas.

En tanto, el Ejercito nigeriano asegura que en las últimas semanas decenas de pueblos y ciudades bajo dominio de Boko Haram han sido liberados y que han matado a cientos de milicianos, aunque las informaciones procedentes del noreste de Nigeria son imposibles de contrastar de forma independiente.

Boko Haram es fundada en 2002 en la localidad de Maiduguri, en el Estado de Borno, por Ustaz Mohammed Yusuf. Este grupo es considerado una organización que apoya abiertamente el terrorismo contra la población civil, y usa medios violentos y coactivos en la persecución de sus objetivos político-religiosos.

En el 2004 la sede fue trasladada a Kanamma, en el estado de Yobe, donde se constituyó una central operativa denominada “Afghanistán”, la cual sirvió para atacar y realizar atentados contra las fuerzas policiales nigerianas.

A finales de diciembre de 2011, el gobierno nigeriano declaró el estado de emergencia en cuatro estados del norte y centro del país (Borno, Yobe, Plateau y Niger), tras una serie de atentados atribuidos a la organización.

En el 2013 protagonizaron varios ataques a centros educativos del país africano, dejando numerosas victimas mortales.

El 14 de abril de 2014, secuestraron más de doscientas niñas de una escuela en Jibik como parte de una campaña política en contra de la educación occidental de los estados de Borno, Yobe y Adamawa. De ellas, 53 niñas pudieron escapar en los días subsiguientes al secuestro.