Advierte el ministro de Relaciones Exteriores de Líbano, Gebran Bassil, que las organizaciones extremistas como el Estados Islámico y Al Nusra, traicionan la causa palestina

Gerardo Yong

Medio Oriente se encuentra en el epicentro de la dinámica global. La realidad que vive la región ya no puede ser vista desde la perspectiva de los cambios originados por la Primera y la Segunda Guerra Mundial, sino por la necesidad de edificar una nueva perspectiva geopolítica basada en nuevos actores y la reorganización de las relaciones entre estados-nación que presentaron como garantes de la estabilidad y seguridad en la región.

El ministro de Relaciones Exteriores de Líbano, Gebran Bassil, denunció que organizaciones terroristas como el Estado Islámico y Al Nusra, son factores preocupantes. Estos grupos responsables de los crímenes más atroces, incluidos los crímenes de guerra  y crímenes en contra de la humanidad, se han convertido en actores con plenos derechos en la escena internacional; ambos son incontrolables e impredecibles.

Según el ministro libanés, el objetivo primordial de organizaciones extremistas como éstas es provocar el caos y regresar a los años oscuros de la humanidad a través de asesinatos y extorsiones con los que buscan poner en riesgo la esencia misma de esta parte del mundo, así como su diversidad étnica y religiosa. “Son una verdadera amenaza a la paz y la seguridad internacional”, señaló.

La situación es tan alarmante, según Bassil, al grado que uno de los conflictos más importantes de la región, como  es la cuestión de Palestina, ha quedado rezagada a un segundo plano, debido a la aparición de estas nuevas amenazas, ya que anteriormente habían estado en la cima de las agendas globales desde 1948. El funcionario libanés comentó que esta perspectiva ha sido usada por el gobierno israelí para continuar con sus actos de total impunidad y de tratar de imponer un hecho consumado, contrario a la esencia de la Conferencia de Madrid y los Acuerdos de Oslo. Asimismo, permite a Israel consumar su política de asentamiento y la violación de soberanía de sus vecinos.

“Creemos que no debemos usar las turbulencias en la región como un pretexto para olvidarse de la causa palestina. Es una cuestión de principios cumplir con la causa palestina en su lucha para poner fin a la ocupación israelí y de desafiar la segregación social que sufren derivada del régimen de apartheid que se les ha impuesto”, dijo Bassil.

Asimismo, señaló que la solución al conflicto palestino es previsible y tiene que estar basada en la coexistencia pacífica de dos estados soberanos y viables: Israel y Palestina. Se deben tener en cuenta todos los parámetros de una paz justa y equitativa, de las cuales la más importante sigue siendo el reconocimiento y la aplicación efectiva del derecho sacrosanto de retorno de todos los refugiados palestinos, en particular, de aquellos que residen en Líbano.