CIENCIA

La tecnología ya puede “editar” genes

 

 

 

René Anaya

Parecía de ficción científica, pero la posibilidad de ordenar bebés a la carta ya es posible, y por ahora ya se han podido crear ratas y monos a pedido y se han realizado los primeros intentos de cambiar el ADN (ácido desoxirribonucleico) de embriones, óvulos y espermatozoides humanos.

Esta posibilidad de modificar la línea germinal (cambiar los genes de forma que puedan heredarse de una generación a otra) ha causado honda preocupación en un grupo de científicos y una gran expectativa en los empresarios de compañías de ingeniería genética, que esperan grandes ganancias.

 

Una evolución artificial

Desde 1973, cuando nació la industria de la biotecnología gracias a que Herbert Boyer, Stanley Cohen y Paul Berg lograron crear la tecnología del ADN recombinante (introducción de genes de un organismo a otro), no se había logrado despertar tanto interés en los empresarios por los avances de la ingeniería genética, como ahora que ha surgido una nueva técnica para editar genes.

Con el ADN recombinante se introducía el gene a las células al azar, en espera de ver lo que ocurría, aun así se consiguieron aportaciones significativas. Pero no fue sino hasta 1996 cuando Dana Carroll creó la técnica de las nucleasas de dedos de zinc, que permite sustituir una secuencia de ADN por otra, aunque esas modificaciones son tardadas.

Otro avance sucedió en 2010 con la técnica de nucleasas tipo activadores de transcripción (TALEN, por sus siglas en inglés), con la que se puede identificar y cortar una secuencia de ADN, pero son proteínas muy grandes difíciles de manejar. En 2012 Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier perfeccionaron la técnica de nucleasas de secuencias palindrómicas repetidas inversas, asociadas a la enzima Cas 9 (CRISPR/Cas9, por sus siglas en inglés).

Se trata de un mecanismo de las bacterias, ya conocido desde la década de 1980, pero no fue sino hasta este siglo que se descubrió que las bacterias lo utilizan para defenderse de un virus, mediante la incorporación de secuencias del ADN viral a su material genético. Cuando la bacteria vuelve a ser atacada por el virus, utiliza el ADN viral para fabricar ARN (ácido ribonucleico), que corta el ADN del virus.

Por último, el neurocientífico chino Feng Zhang y el genetista George Church, en enero de 2013 informaron por separado que CRISPR/Cas9 se podía usar para editar genes. Ahora los investigadores pueden hacer experimentos cambiando muchos genes en un organismo; se pueden introducir artificialmente genes para modificar el código genético en una generación, como la naturaleza lo ha hecho pero en la dilatada historia de la evolución.

 

La tentación de crear

Esta tecnología abre muchas posibilidades para la terapia génica, pero también despierta el interés de quienes quisieran crear superhumanos, pues la tecnología capaz de cambiar el ADN de las generaciones futuras está a la mano. Por esa razón, un grupo de 18 científicos, entre ellos dos premios Nobel, propone que haya una moratoria autoimpuesta para impedir la creación de niños genéticamente alterados, hasta que se entiendan mejor las razones de seguridad y médicas de esta técnica.

La introducción de genes en la línea germinal (óvulo y espermatozoide) podría permitir proteger de por vida contra infecciones, el Alzheimer, los efectos del envejecimiento y enfermedades psiquiátricas, entre otras. Pero también habría la tentación de hacer bebés sobre diseño con los ideales de belleza de la clase dominante o dotarlos de superinteligencia, lo cual podría no estar mal, pero solo sería posible para quien pudiera pagar esta cirugía genómica.

Como señala Antonio Regalado en su artículo “Un grupo de científicos pide una cumbre sobre la edición genética en bebés”, publicado en Technology Review: “Muchos países ya prohíben la ingeniería de «línea germinal», es decir, cambiar los genes de una forma que pueda heredarse de una generación a la siguiente, por razones éticas o de seguridad. Otros países como EU tienen regulaciones estrictas que retrasarían la creación de niños con genes editados durante años, si no décadas. Pero hay algunos países con normas poco sólidas, o directamente sin normas, y [David] Baltimore señaló que una de las razones por la que los científicos están hablando públicamente es para «evitar que la gente haga una locura»”.

Eso no significa que estos científicos pretendan detener la investigación, Paul Berg (el otro Nobel que solicita la moratoria, además de Baltimore) ha advertido: “La ciencia no debe verse obstaculizada en sus primeras etapas por la preocupación de que las mejoras, y las validaciones, de ciertas partes de la tecnología estén abriendo la puerta a la eugenesia”, por el contrario, apoya la investigación dirigida a “perfeccionar la tecnología, en preparación para el momento en que la sociedad pueda aprobar la modificación de la línea germinal en medicina”.

Se trata solamente de hacer un alto en el camino, reflexionar y sentar las bases éticas y médicas de esta nueva técnica, que podrá abrir la puerta a una nueva terapia contra numerosas enfermedades.

 

reneanaya2000@gmail.com

f/ René Anaya. Periodista Científico