Rafael Solana narrador
Quisiera decir tres o cuatro cosas de Rafael Solana. La primera, que es autor de El sol de octubre, un mural de la ciudad y de la sociedad de México de los años cincuenta. Por el tema se le hace gemela de La región más transparente de Carlos Fuentes y de Casi el paraíso de Luis Spota. Esa novela se inspira en la vida de un vividor que, al decir de muchos, era un joven deportista, creo recordar que de futbol americano. Aparece un personaje que es un mesero homosexual y algunos consideran que es el primer personaje homosexual de la literatura mexicana. No sé, digamos que es uno de los primeros. Como relata también el amor de un viejo por su joven ahijada, se llama el sol de octubre, algo así como el amor en otoño. Gustavo Sáinz, René Aviles Fabila y Héctor Azar la consideran superior a la de Fuentes.
Otra de sus novelas es La casa de la Santísima. Por cierto, esta casa es una non sacta, un lugar de encuentro, casa de citas se decía antes, de las prostitutas y sus más asiduos clientes, entre otros un profesor de estética y un sacerdote, pero que se trata de un religioso se conoce hasta el mero final de la novela. Obviamente, esta obra es semejante a Cada quién su vida de Luis G. Basurto. Estos dos hombres de teatro, Solana y Basurto, comparten la ideología católica, aunque Solana va más lejos, pues La casa de la Santísima termina en la Basílica de Guadalupe. Ya en otros textos he mencionado que el catolicismo se manifiesta, más que en otros género literarios, en el teatro, pues después de los dos mencionados, surgen Vicente Leñero e Ignacio Solares-En esta novela aparecen varios personajes reales, como Lupe Marín, la que fuera esposa de Diego Rivera y de Jorge Cuesta, la escritora Josefina Vicens, los pintores Juan Soriano y María Izquierdo, quienes en la novela asisten a una fiesta en la Academia de San Carlos. Otros personajes son identificables, en Wilfrido Cantoral, todos identificamos al dramaturgo Wilberto Cantón.
Como las de Balzac, las de Solana son novelas-río, es decir, los personajes de una novela aparecen en otra. Margarita, que en El sol de octubre, como acabo de mencionar, es la joven esposa del otoñal Don Juan, en Juegos de invierno, que se refiere al año de 1968, muere en Tlatelolco. El nombre proviene del mito preferido de Goethe, pues, como sabemos, Fausto amaba a Margarita, sólo que aquí el personaje se llama Don Juan, porque estos dos mitos, el de Don Juan y el de Fausto se pueden leer en filigrana o como se dice ahora son el subtexto de las obras de Solana. Pláticas de familia, su obra teatral, es sobre Don Juan Tenorio y sus padres. El subtexto es uno de sus recursos predilectos, en Pudo haber sucedido en Verona, se vale de Romeo y Julieta, sólo que ahora, viejos, siguen enamorados, pero de otros.
Las torres más altas se inspira en la vida de José Mojica que terminó por abandonar su carrera de cantante, después de triunfar en Hollywood, para convertirse en monje católico. Incursiona Solana en esta obra en el mundo de la ópera y me imagino que para los que la conocen tras bambalinas debe ser todavía más placentera la lectura.
No obstante las obras hasta aquí mencionadas, hay que decir que el prestigio de Solana se sustenta en sus cuentos. Me quiero referir ahora a otra de las singularidades de Solana. Entre sus cuentos, hay uno que se titula “El director” en el que un músico que es talentoso ve con desconsuelo que no tiene éxito de público y contrata a un guapo joven para ponerle uno a uno los movimientos de su dirección. Apenas el joven se presenta, se convierte en un ídolo y no sólo del público femenino. En sus conciertos, el joven no sólo se vale de su guapura, sino que el director de talento, el auténtico y no la copia, le sugiere que mueva la batuta arrebatadoramente. (En la vida real, si a este personaje se le puede considerar real, Liberace, además de vestirse de modo ostentosamente cursi, ponía las manos sobre el piano, no para lograr el sonido, sino para impresionar al “respetable”). Esta misma historia la convierte Don Rafael en una obra de teatro, excelente, que se titula A su imagen y semejanza que en mi adolescencia, cuando no me fijaba quién era el autor de lo que estaba viendo, asistí fascinada a la puesta en escena en el Teatro Arlequín, con Noé Murayama en el protagónico. No es el único caso, en que Solana prueba su obra en dos géneros literarios, La casa de la Santísima es novela y también obra teatral.
De sus cuentos, sin embargo, El oficleido, una obra maestra del humor negro, es el más celebrado. Si ustedes no han leído a Solana o no disponen de tiempo para leerlo, sólo dediquen unos minutos a este cuento que no los defraudará.
Por cierto, en La Casa de la Santísima, el profesor de estética propone una reforma educativa mucho mejor que la de Peña Nieto y que los compañeros de la Coordinadora casi seguro aprobarían. Asegura que los jóvenes no tienen que saber más que cuatro materias: lógica, para saber lo que es verdadero; ética, para saber qué es lo bueno; estética, para saber lo que es el arte y erótica, para saber de amor. Eso, asegura, es una educación integral y los estudiantes no necesitan saber nada más. (Carmen Galindo)-
