Un niño británico de 14 años que estaba realizando una ruta en la localidad austriaca de Moltaler Gletscher cayó desde el pico Scharek, de 3,000 metros de altura, por hacerse un selfie. Se deslizó ladera abajo y se detuvo milagrosamente poco antes de estrellarse contra una rocas. El niño estaba con cinco amigos y un instructor de esquí en la parte superior del monte cuando ocurrió el incidente.
Milagrosamente, el joven sólo sufrió golpes y moretones en las piernas y la parte superior del cuerpo. Fue trasladado en helicóptero al hospital de Schwarzach. Por otra parte según recoge la web de Desnivel, días atrás se produjo un caso parecido: un holandés de 35 años sobrevivió tras caer por el barranco del Fin del Mundo en Sri Lanka. El hombre, que estaba de luna de miel, cayó al intentar hacerle una foto a su mujer. Su caída de 40 metros fue detenida por un árbol. El turista fue rescatado por el ejército después de tres horas y media colgado del árbol.
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