El copiloto de la economía

 

Marco Antonio Aguilar Cortés

Vincularé dos temas en este artículo: uno, el correspondiente al lamentable suicidio y asesinato masivo cometido, según todas las pruebas recopiladas, por el copiloto alemán Andreas Lubitz; y, el otro, la reciente y delicada crisis en la industria acerera.

Respecto a la aeronave de pasajeros de la línea Germanwings siniestrada por ese copiloto en los Alpes franceses en días recientes, en donde lamentablemente perdieron la vida 150 personas, dos de ellas mexicanas, no pocos pensamos en los locos que estamos produciendo en este tiempo, en este mundo, y con formas masivas de organización que constituyen el sistema actual globalizado.

Deschavetados que lo mismo pueden estar conduciendo un avión que la política y economía de un país, o promoviendo una guerra atómica de consecuencias fatales.

¿Qué medidas oportunas y eficaces deben de tomar con responsabilidad los órganos internacionales, o las personas físicas legitimadas, para impedir las tragedias que se vislumbran en horizontes tan próximos, y con la velocidad de estas épocas?

Partamos de que la mayoría de los seres humanos de este tiempo está cuerda y es inteligente, por lo que necesitamos encontrar formas de organización que frenen tanta demencia, irascible, de una minoría de trastornados, solitarios o grupales.

Debemos apelar a esa inteligencia humana, de simple sentido común, para resolver problemas locales, nacionales o internacionales, en todas las materias, como el caso del problema acerero que está sufriendo Michoacán, México, y el mundo.

China, nación que alberga la cuarta parte de la población mundial, obtuvo un crecimiento inusitado del 7.7% en 2013 en su producto interno bruto, y un 7.4% en 2014, pretendiendo rebasar en 2015 los índices anteriores, para bien de sus connacionales, pero en perjuicio de muchos otros países, entre ellos México.

La industria acerera es instrumento para sus pretensiones, generando justificadas dudas: ¿su alta y calificada producción está siendo subsidiada por su gobierno para afectar el mercado internacional, o han logrado con calificados métodos hacer más con menos en esta materia? ¿Su proyectado crecimiento es para lograr una urgente estabilización social de su pueblo, o es sólo para impactar con un esnobismo político y económico? Esa bonanza china en el acero, ¿tiene algo qué ver con el crimen organizado en Lázaro Cárdenas, Michoacán, con la sustracción de hierro y los cargamentos ilícitos que se obtuvieron y que se obtienen?

Los órganos internacionales deben obtener respuestas a éstas y a otras preguntas, ya que esos dumping destructores se encuentran descalificados mundialmente.

La acerera Arcelor, en Michoacán, se ha declarado en crisis. El gigante chino nos aplasta con conductas ilícitas y faltas de ética. A costa nuestra se fortalece, orillándonos a la quiebra. No está destruyendo a un enemigo, sino a un posible aliado.