Cosas de la mercadotecnia
Teodoro Barajas Rodríguez
Campañas de contraste les llaman, eufemísticamente, a los modelos y procesos para descalificar o difamar contrincantes en el proceso electoral, se trata de una vieja práctica que en México adquirió una relevancia inusitada a partir del año 2006. En los comicios del citado año las campañas fueron infectadas por una perversidad sui generis; dirán que es una muestra más de la condición humana, aunque ello no justifica tanta exaltación de odio.
No es un secreto que los partidos políticos se crearon para acceder al poder, aunque no es ético hacerlo por cualquier vía, porque ello va en contra de valores, simplemente es una manera grotesca que envilece.
La mercadotecnia actualmente ocupa un papel central en los procesos electorales, la imagen, los diálogos, la semiótica, todo cuenta, los colores y la carga en general del mensaje. Las campañas electorales mutaron en los últimos tiempos, adiós a los moldes viejos de las plazas públicas, el perifoneo o visitas domiciliarias que han disminuido, ahora todo está en los medios que se han diversificado.
Si partimos de un repaso a nuestra historia reciente casi todos los partidos, porque algunos son de reciente creación, tienen material para que las campañas de contraste enfoquen sus baterías, socavados por el escándalo, conductas licenciosas de algunos de sus integrantes, doble moral sin reparos, hurtos, moches y un largo etcétera que aportan un seguro desprestigio.
En 2006 la campaña más fangosa fue la que los aliados del PAN enderezaron contra Andrés Manuel López Obrador, repetían incesantes que se trataba de un peligro para México y muchas cosas más sin fundamento, con argumentos agresivos, de ello existen los registros.
Las campañas que procuran el desprestigio del contrincante no son exclusivas de México, se efectúan en muchos países, cada vez son más los especialistas del tema que ofertan miseria para asegurar triunfos.
Actualmente ya vemos spots en los que se pregunta a ciudadanos de a pie su opinión ante abusos de integrantes de algunos partidos, la respuesta no dilata de los señalados, al final la confrontación se hizo.
Evidentemente nadie escapa al escrutinio público con todo y que no tenemos un fortalecido sistema de transparencia y rendición de cuentas, hemos visto en las incipientes campañas el uso oneroso de helicópteros, el dispendio de recursos que provienen del erario, medias verdades sembradas para cosechar mentiras.
El hartazgo es indiscutible aunque los modelos de hacer campaña no arrojan novedad alguna, todos se basan en el nuevo librito de la mercadotecnia.
Falta un largo trecho para culminar el proselitismo, en muchos casos no se puede anticipar quiénes resultarán triunfadores, acaso de las pocas cosas rescatables de nuestro sistema político es la alternancia que ha llegado para quedarse.
Es probable que en las próximas semanas veamos más escándalos porque suelen ser rentables para algunos, costosos para otros, las propuestas o probables soluciones a la legión de problemas de México son pocas, acaso son más los slogans o frases que hacen obvio el ofrecimiento del nuevo producto en los mercados. Cosas de la mercadotecnia.
