Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre

 

 

Santiago I. Soriano Condado

Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre es un personaje con pasajes oscuros que le definen como un hombre lleno de cuestionamientos pero que, cual si estuviera siendo sometido a un juicio público, siempre buscará que los hechos jueguen a su favor o, mejor dicho, en pos de crear un mártir donde en realidad hay un tejedor de lazos cuyo objetivo es el mismo desde hace muchos años: dejar de una vez por todas ese estigma que lo ligó, liga y ligará —quiera o no— a la basura, ésa de donde salió para convertirse en un monarca del PRI en el Distrito Federal.

Un hombre con planes

Es julio de 2013. Cuauhtémoc afirma en una entrevista periodística que “tiene un plan” para echar del D. F. a Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno en turno, y a René Bejarano, líder de la Corriente Izquierda Democrática del PRD. Para ese entonces, ya pasó una década desde que se le acusara de pedir favores sexuales a las edecanes utilizadas por el tricolor para distintos actos públicos, justo cuando Gutiérrez de la Torre era diputado local en la ALDF. También salió airoso en aquella ocasión.

Su plan consiste en retomar los modelos priistas de abasto popular de las décadas de 1970 y 1980, donde se acercaban a la gente diversos productos de la canasta básica a precios bajos con el fin de apoyar la economía de sectores vulnerables; todo radica en ir delegación por delegación vendiendo arroz, frijol, huevo y más, a precios accesibles. Ésa es una de las fases del esquema de Cuauhtémoc para “echar al PRD” de la ciudad.

Esto, afirma el entonces líder del PRI del Distrito Federal, se sumará a dos hechos inevitables: la entrada de Morena como partido político y que terminará por debilitar considerablemente al PRD —vaticinio en el que no se equivocaba— y una selección de candidatos a jefes delegaciones y asambleístas que fuera ajena a compadrazgos, amiguismos o cualquier conflicto de intereses personales.

“No porque seas mi cuate, mi compadre, se te va a dar”, declara un Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre frontal al referirse a la selección de candidatos por parte del partido que encabeza.

El plan, sin embargo, se le vino abajo en muy poco tiempo.

Que Dios juzgue su origen

 

A Cuauhtémoc Gutiérrez jamás le gustaron sus raíces. A pesar de que el gremio pepenador que empoderó a su padre, Rafael Gutiérrez Moreno, fue el mismo que le dio galones, no sólo a él, sino a su familia para ostentar de plenitud en el PRI del Distrito Federal, no le cae nada bien que se lo refieran a través de su mote más conocido: “el príncipe de la basura”.

Cuando se le pregunta cuál es su relación con este sector, el entonces líder ataja que él tiene “18 años” de no cobrar en alguna asociación ligada a esta actividad. De igual forma rechaza una fuerte vinculación ante el planteamiento de que, sin el impulso de los pepenadores, no tendría un lugar en la oficina de la dirigencia priista.

Otra melodía que no le gusta al zar basurero es aquélla que mencione a su padre.

Gutiérrez Moreno fue asesinado por una de sus muchas mujeres, ¿los motivos? Violencia, abuso, maltrato, un machismo excesivo y, en pocas palabras, un sinfín de vejaciones que provocaron el hartazgo y posterior crimen. A Cuauhtémoc esto se le resbala diciendo que Rafa, como normalmente lo llamaban: “ya pagó todo con Dios”.

Pero, ¿él a quién le va a pagar?

Su proyecto “está en la ciudad”

 

En el mismo julio de 2013, De la Torre asegura haber rechazado al presidente Enrique Peña Nieto, quien lo invitó a dejar la dirigencia del PRI-DF para incluirlo en el gobierno federal. El motivo, argumenta, era que él quería ganar su batalla, hacerse del control de la ciudad de México con su plan.

Quizás en ese momento cavó su tumba y, sin saberlo también, evitó una caída más estrepitosa pues, tal y como se dieron los hechos en meses posteriores, el escándalo le habría salido mucho más caro de haberse incluido en la nómina federal.

Pero Cuauhtémoc Gutiérrez no estaba del todo equivocado y bien sabía lo que decía en ese momento: en realidad su proyecto sí estaba (y continúa) en el Distrito Federal. Para muestra un botón.

“No porque seas mi cuate…”

 

Ya en 2015, con la bomba mediática habiendo cobrado su cabeza en la dirigencia de su partido y el proceso electoral en marcha, los hechos desmienten al tejedor que, por si fuera poco, ya contaba con antecedentes de nepotismo.

Durante las elecciones de 2003, la madre de Cuauhtémoc, Guillermina de la Torre, fue candidata del PRI a la jefatura delegacional de Iztapalapa. Su hermana Norma fue candidata plurinominal a la ALDF junto a el Cepillo (y de quien no se sabe más que su nombre: Eduardo), su chofer y asistente personal. Ninguna postulación se tradujo en victoria.

Para entonces, los poderes de los Gutiérrez apenas comenzaban a crecer, mientras que en el proceso intermedio actual, el “príncipe” tiene repartidos candidatos en distintos puntos, tanto para asambleístas como para jefaturas delegacionales.

Los corte real del príncipe

Como candidatos a las demarcaciones políticas del D. F. surgen nombres “célebres”… pero por sus escándalos; tal es el caso de Cristian Vargas Sánchez, el dipuhooligan, quien es candidato a Gustavo A. Madero. Vargas cuenta con un negro historial de actos violentos tanto en la ALDF como contra su propia madre, Maricela Sánchez, según está asentado en la averiguación previa FGAM/GAM-7T1/974/08-04, donde se acusa a Vargas de agredirla verbalmente, además de intentar golpearla.

Asimismo, Fernando Mercado Guaida pretende la Magdalena Contreras tras su paso por la Comisión de Procesos Internos del PRI-DF, órgano encargado de realizar un examen a cada aspirante a candidato del tricolor y el cual se encarga de dictaminar si estos son o no aptos para dicha pretensión política. Mercado fue uno de los pocos que no reprobaron o fueron rechazados por dicha comisión.

Por su parte, Alejandro Barrientos Martínez competirá por la Venustiano Carranza, cuya mayor experiencia política es haber sido candidato como diputado local del distrito 12 para la ALDF en 2012, la cual perdió.

Otro nombre que también salta a la luz es el de Sandra Esther Vaca Cortés, la “enganchadora” de Gutiérrez en la supuesta red de prostitución privada dentro del PRI-DF, quien pretende una diputación local; mientras tanto, Roberto Zamora Pineda, que se desempeñó como tesorero del partido dirigido por el “príncipe de la basura”, además de ser uno de los señalados de pagar a las “edecanes” de Cuauhtémoc, es candidato a una diputación local por la GAM.

No todo queda ahí. En la lista plurinominal del PRI-DF aparecen en los tres primeros lugares, personajes cercanos al ahora exdirigente: José Encarnación Alfaro Cazares, protector de Gutiérrez de la Torre en el CEN del PRI; Emma Galindo, cuya suplente para la diputación es, ni más ni menos que la hermana de Cuauhtémoc, Norma; así como el operador político del exlíder, Israel Betanzos Rangel que además quedó a cargo de la Comisión de Procesos Internos del partido tras la salida de Fernando Mercado.

Mientras tanto, en la décima posición de la lista plurinominal para las diputaciones federales del PRI, aparece Guillermina de la Torre, madre de Cuauhtémoc.

Todos son incondicionales de Gutiérrez de la Torre. Lo dicho, el tejedor no perdió el tiempo.

El verdadero peso de Cuauhtémoc

 

A pesar de haber declarado que perdió peso, enfermó de cáncer y que acumula dos intentos de suicido, Cuauhtémoc Gutiérrez afirmó, sobrado y soberbio, que el PRI-DF perdería mucho sin él en las elecciones de este 2015.

La realidad es otra. Durante casi dos décadas, el PRI no figura ni remotamente en el Distrito Federal como una opción real y viable para el electorado y los números avalan esta afirmación.

La tendencia de preferencias para renovar la presente legislatura de la ALDF coloca empatados el PRD y Morena con 24% mientras que el PRI se ubica en segundo lugar con apenas el 15%, tres puntos menos respecto a las tendencias de diciembre pasado.

Mientras tanto, a nivel D. F. se presenta una tendencia preferencial que ubica en primer sitio el PRD con 31%, Morena con 20% y el PRI con solamente 13%, dos puntos menos que en las tendencias de diciembre de 2014.

Quizá lo más cierto es que, a pesar de Cuauhtémoc Gutiérrez, el PRI no figurará en unas elecciones más, en el Distrito Federal.

¿Lo increíble? Que el partido aún lo cobije y no se decida de una vez por todas a echarlo de su “castillo” y desmantele cada una de sus redes tejidas dentro del mismo.

Sin lugar a dudas, éste es el caso de Cuauhtémoc, el príncipe que no fue.