Charla con Jorge Alberto Gudiño H./Autor de Justo después del miedo
Eve Gil
Aunque no especifica su año de nacimiento en su ficha curricular, Jorge Alberto Gudiño Hernández, escritor mexicano, todavía puede acreditarse el calificativo de “joven”. Autor de cuatro espléndidas novelas, siendo la más reciente Justo después del miedo (Alfaguara, México, 2015), se define como un hombre que tiene todo para ser feliz: una hermosa familia y la oportunidad —y capacidad, agrego yo— de ejercer la literatura.
El también co-conductor del programa literario La tertulia, que se trasmite los viernes a las 21:00 horas en Radio Red (1110 AM), nos deja sentir su satisfacción por su nueva novela, que no solo juega con las posibilidades del género novelístico, sino con la capacidad de resistencia de sus personajes y de los lectores que se sentirán igualmente atrapados:
Interioridad de los personajes
“El estilo es algo que no se puede ocultar —señala cuando le hago ver la depuración de su escritura, esa forma de ocultar al mismo tiempo que expone—. Es un acto de sinceridad inevitable, con cada novela tengo la intención de hacer cosas diferentes en cuanto a la forma de narrar. Los trenes nunca van hacia el Este, por ejemplo, era muy lineal, sin mayor problema, mientras que la segunda —Con amor, tu hija (Premio Lipp 2011)— ya tenía un narrador más complejo y una situación mucho más inquietante”.
“Instrucciones para mudar un pueblo —agrega— es una novela de diecisiete planos narrativos y se entrecruzan las historias de muchísimas personas. En Justo después del miedo el cambio formal apunta a otra parte, hacia la interioridad de los personajes, que es lo que me ocupa más que su contexto. Hay momentos en los que parece que el protagonista —Alistair Peak— parece un adolescente, pero otras parece mucho mayor y esta indefinición me servía para acercarme a sus falsas certezas, que a lo largo de la novela se van resquebrajando”.
No obstante, Justo después del miedo coincide con su segunda novela —Con amor, tu hija— en el tema de la compleja relación entre padres e hijos, aunque en el caso de la que nos ocupa, Alistair ha sido abandonado, de manera por completo inesperada, por un padre entrañable, cercano, que incluso le ha enseñado el mecanismo del corazón de las máquinas, todo un arte en lo que respecta al relojero Covent Peak.
“En este caso —explica Gudiño— se maneja la idea de la incomprensión del hijo hacia su padre. Nunca se esclarece los motivos del padre, todo pareciera indicar que abandonó a su hijo y a su esposa, y eso Alistair no lo puede perdonar. Pero el abandono tenía una justificación que el hijo no entiende en su justa dimensión. El padre de Con amor, tu hija, es un padre ausente a pesar de estar localizable para su hija”.
“Quizá esta obsesión sobre la paternidad tenga que ver con mi propio rol como padre —reconoce Gudiño tras una breve pausa—. Tener hijos le cambia a uno la visión del mundo por completo. La verdad, me da trabajo describir a un personaje que fuera un padre realmente malo. Lo reflexiono desde mi propia perspectiva y entonces identifico elementos muy ocultos de mí mismo como padre que desearía que estuvieran ahí”.
Pero el enigmático protagonista de Justo después del miedo, acaso por el trauma que pudo ocasionarle la súbita desaparición-abandono del padre, se enamora en forma literalmente enloquecida de Ylia, mujer inquietante donde las haya.
Las mujeres son complicadas
“La respuesta sencilla respecto a Ylia, sería que ella es complicada porque todas ustedes lo son —ríe el autor—. Me interesaba hacerla muy escurridiza, para lo cual la construí a partir de la visión de los otros personajes. La primera, narrada por Alistair, es una visión idealizada, pero después nos enfrentamos a otras versiones que podrían ser otros personajes que van recreándola, volviéndola más densa, narrativamente hablando. Esa última Ylia es muy diferente a la narrada por el sicario que es perverso, que tiene control de todas las cosas, creo que hasta de la propia novela. Esta visión se fue actualizando en tanto me interesaba por este asunto de las certezas porque era una de las formas de acceder a la noción del miedo”.
Justo después del miedo está narrada en tres planos, y uno de ellos es verdaderamente terrorífico, y tiene que ver con el instante preciso en que el miedo puede capturarse en una fotografía o en una película.
“Es un juego —dice Gudiño— que pude sacar del cine. El cine lo lleva al extremo: se escucha un grito y el espectador saca conclusiones. Juego con esa idea, la del momento en que están a punto de suceder las cosas. Suceden hasta que ya no se ven, y es lo que le da el título a la novela. Cuando uno se enfrenta a una agresión de ese nivel es el culmen del miedo. Luego viene la incredulidad, acompañada de tristeza”.
Pero de todos los miedos concretos, el miedo al abandono es universal, le dijo a Gudiño.
“¡Y aterrador! —complenta—. Alistair es un personaje solitario, acaba de perder a quien cree el amor de su vida, no tiene amigos. Sí, es aterrador. Podría ser que la tercera parte fuera un juego de contraste pues en la primera parte tiene muchísimo miedo, pero no tiene a nadie, mientras que en la segunda tiene a alguien y empiezan a aparecer los peligros, y hasta su padre parece involucrado en esto”.
Parte del estilo de Gudiño son las vueltas de tuerca…el acontecer de lo que parece imposible:
“Me gusta trabajar —finaliza— con esa zona de indefinición para dejar abierta esa posibilidad que podría, de nueva cuenta, cambiar la visión que tenemos de los dos personajes, que no quedara nada cien por ciento claro por qué Alistar o Ylia hicieron esto, no necesariamente damos con una respuesta sencilla o directa, me interesaba que tuviéramos que enfrentarnos mucho a esta duda”.
Actualmente, Jorge Alberto Gudiño Hernández escribe una novela cuyo tema le avergüenza un poco: “Uno tiene placeres culposos y estoy escribiendo una novela policiaca. La acción ocurre en la ciudad de México y está narrada en segunda persona. Es breve… y la escribo peleándome con el género, aunque el protagonista me cae bien”.
