No bastan disculpas por su machismo

 

 

Angélica de la Peña Gómez

“Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta”, es una frase que se le atribuye a Aristóteles y que debiera ser esperanzadora cuando se habla de la educación y el futuro de una sociedad, pero luego de observar el video de la generación 2015 del Instituto Cumbres, resulta aterradora.

Estos jóvenes y extravagantes mexicanos, excepcionales porque no deben trabajar para vivir, pueden contratar a una productora profesional para que realice un video que muestre su estilo de vida teniendo como pretexto su graduación.

La realidad para el 98 por ciento de los mexicanos es ésta: México ocupa el quinto lugar con mayor porcentaje de jóvenes en pobreza entre 16 naciones de América Latina y el Caribe, sólo superado por Honduras, Paraguay, El Salvador y República Dominicana, indica un análisis conjunto de la Comisión Económica para América Latina, la Organización Iberoamericana de Juventud y el Instituto Mexicano de la Juventud.

A los alumnos del Cumbres se les ha inculcado desde pequeños que representan el futuro no sólo de sus familias sino del país entero, “líderes de acción positiva y constructores convencidos de la civilización de la justicia y el amor según los principios del humanismo cristiano”, dice su página web.

Reciben “la mejor educación” que se pueda costear, y en su video no sólo hacen gala de opulencia y frivolidad, sino también de violencia machista contra la mujer al cosificarla, al reducirla a una mínima expresión, a un mero objeto de ornato, a un objeto sexual.

Hasta hoy nadie ha mencionado ―y creo que ni preguntado― lo que piensan las familias de las jóvenes que aparecen en dicho video, humillándose, ofreciéndose a hacer lo que sea con tal de ser invitadas a la graduación de la generación 2015 del Instituto Cumbres. ¿A caso la educación que reciben estas chicas es de menor calidad, tanto que no se les ha enseñado el significado de igualdad sustantiva, derechos humanos, dignidad?

Ese grupo de alumnos reproduce las construcciones sociales que han dado lugar a considerar de un mayor valor a las características machistas, lo que ha resultado en la discriminación contra las mujeres y el impedimento para que gocen del ejercicio pleno de todos sus derechos. Machismo de élite, si hubiera espacio para el humor negro.

¿Exageramos quienes criticamos a estos alumnos y exigimos una sanción por el mensaje de su video? No. ¿Basta el deslinde del Instituto Cumbres por las acciones de sus alumnos y el anuncio de modificaciones a su reglamento para que no se repitan? No. ¿Es suficiente que esos alumnos reiteren una disculpa “si alguna de sus acciones causó molestia o indignación”? No, no es suficiente.

La violencia contra las mujeres es una ofensa a la dignidad humana, y el Estado tiene la obligación de garantizarles el derecho a vivir una vida libre de toda forma de violencia; por ello la Secretaría de Educación Pública, que es responsable de fijar los lineamientos que rigen al sistema educativo nacional ―del que son parte las instituciones académicas particulares― debe revisar el caso e imponer sanciones al Instituto Cumbres a fin de erradicar el machismo y la violencia de género.

Debemos reflexionar seriamente sobre la relación causa-efecto entre la educación y la violencia contra la mujer; si la educación no incluye el respeto irrestricto a la igualdad sustantiva y a los derechos humanos, nuestra sociedad perderá la oportunidad de alcanzar la paz, desarrollo y reconstrucción del tejido social que tanto le urgen.  

@angelicadelap

 

Presidenta de la Comisión de

Derechos Humanos del Senado de la República.