Desde hace dos décadas
René Anaya
Desde hace dos décadas ha empezado a recuperarse la piel verde del planeta, es decir su cubierta vegetal, la cual desempeña un papel muy importante tanto en los ecosistemas como en el clima y la producción de productos alimenticios, según análisis de un estudio mundial de las áreas verdes.
Se sabe que el agua cubre una buena porción del planeta, y que fue el origen de la vida, pero los vegetales son una parte esencial del sustento de vida, pues contribuyen a propiciar las condiciones ambientales que permiten el crecimiento, desarrollo y reproducción de numerosas especies. Por esa razón, son alentadores los informes sobre el aumento de zonas verdes en la Tierra.
Del campo a la ciudad
La migración creciente del campo a la ciudad, que se inició con el proceso de industrialización mundial, no solamente ha causado un aumento de la densidad poblacional en las urbes y la consecuente disminución de la mano de obra en los campos, también ha causado una reducción tanto de terrenos de cultivo como de bosques y selvas, es decir que se ha producido una transformación de campo a ciudad.
El estudio de 2014 del Global Land Cover-SHARE, de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de la Naciones Unidas (FAO), aporta datos sobre la cubierta terrestre y sobre la cubierta vegetal del planeta. En el trabajo se indica que en 13 años (de 2000 a 2013) las zonas urbanizadas en el mundo se triplicaron, ya que pasaron de 0.2 a 0.6 por ciento, mientras que los bosques y selvas se redujeron de 29.4 a 27.7 por ciento.
Asimismo, según este informe las zonas desérticas han crecido de 13.3 a 15.2 por ciento; en tanto que la superficie destinada a cultivos ha disminuido de 15.7 a 12.6 por ciento. Aunque los datos son alarmantes, hay buenas noticias en el informe: las aguas continentales (lagos, embalses, ríos), humedales y manglares pasaron en 13 años de 1.7 a 2.7 por ciento, aunque no se tiene ninguna explicación de este sorprendente aumento.
Ante este panorama, otro trabajo considera que en general la cubierta vegetal ha aumentado en el planeta, según los datos obtenidos de registros satelitales realizados en los últimos 20 años.
El doctor Yi Y. Liu, del Centro de Excelencia para la Ciencia del Sistema Climático del Consejo de Ciencia Australiano, al frente de un grupo de investigadores, publicó en línea el 30 de marzo, en la revista Nature Climate Change un estudio sobre la recuperación de la biomasa terrestre global (“Recent Reversal in Loss of Global Terrestrial Biomass”), en el que se demuestra que ha aumentado la piel verde del planeta.
La cubierta vegetal persistente
“A pesar de la continua deforestación en América del Sur y el sudeste de Asia, hemos encontrado que la disminución en estas regiones se ha visto compensada por la recuperación de los bosques fuera de zonas tropicales y un nuevo crecimiento en las áridas sabanas y matorrales de Australia, África y el sur de América”, ha afirmado Yi Y. Liu, investigador también del Centro para la Investigación del Cambio Climático de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Australia.
El doctor Liu refiere que en Rusia las tierras de cultivo que se abandonaron tras la caída del régimen socialista fueron ocupadas por bosques; en tanto que en China, “los proyectos de repoblación masiva de árboles han aportado una cantidad destacada a la biomasa global. Entre ambos actores compensan más de la mitad de la pérdida de carbono debida a la deforestación tropical”.
Por su parte, las sabanas australianas, africanas, amazónicas y las áreas de matorral de zonas semiáridas han crecido. Aunque son más pequeñas que las regiones tropicales deforestadas en los últimos años, lo importante es que han aumentado, gracias al incremento del dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, ya que el efecto invernadero es benéfico para la vegetación.
El aumento de CO2 en la atmósfera permite que los estomas de las plantas (poros de las hojas por los que se captan o liberan gases) no se dilaten tanto, por lo que pierden menos agua, y la pueden aprovechar para crecer más. Otro factor que explica el crecimiento de las sabanas son las oscilaciones térmicas de El Niño y de La Niña, ya que la vegetación crece más cuando hay más lluvia.
Si bien es cierto que la cubierta vegetal ha aumentado, eso no debería detener los esfuerzos por reducir las emisiones causadas por la actividad humana, pues la estabilidad del sistema climático solamente se podrá reducir cuando no haya emisiones de combustibles fósiles, asegura Josep Canadell, coautor del trabajo que arroja un verde de esperanza.
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f/ René Anaya Periodista Científico
