CIENCIA
Firman carta de intención México, Canadá y EU
René Anaya
Los murciélagos, únicos mamíferos que vuelan, son muy importantes para la conservación de los ecosistemas y, por lo tanto, para la economía, pues llevan a cabo el control natural de plagas en bosques y granjas; polinizan plantas; y dispersan las semillas, entre otras funciones. Sin embargo, no existía un programa conjunto para proteger a los murciélagos que viven en México, Estados Unidos y Canadá.
Gracias a las gestiones y argumentos de investigadores especializados en estos mamíferos, como el mexicano Rodrigo Medellín, se consiguió que los directores de los servicios de vida silvestre de los tres países firmaran una Carta de intención para proteger a los murciélagos de Norteamérica.
Un acuerdo favorable para todos
Durante la XX Reunión Anual del Comité Trilateral para la Conservación y Manejo de la Vida Silvestre y los Ecosistemas, celebrada del 13 al 17 de abril pasado en San Diego California, se llegó por primera vez a compromisos para tener una coordinación oficial encargada de la conservación de los murciélagos de Norteamérica.
Este acuerdo es muy relevante, no solo por la importancia ecológica del mamífero, sino también porque permitirá combatir con más eficacia los factores que amenazan a los murciélagos, algunos de los cuales cruzan las fronteras de los tres países.
Entre las amenazas que enfrentan los murciélagos, se han identificado a tres como las más importantes:
Destrucción de su hábitat, que limita la obtención de alimentos y sus lugares de residencia.
Factores humanos, como la construcción de turbinas de viento (para generar energía eólica), que pueden causar su muerte.
Hongo causante del síndrome de la nariz blanca, que desde 2006 ha causado la muerte de millones de murciélagos en 26 estados de Estados Unidos y cinco provincias canadienses. Hasta ahora no ha llegado a México, pero hay un riesgo latente de que traspase la frontera.
La firma de la carta de intención permitirá realizar programa para combatir la extinción del murciélago hocicudo mayor (Leptonycteris nivalis), responsable de la polinización del agave tequilero. Además de ese programa, se podrá invertir en proyectos de conservación de murciélagos, como programas de educación ambiental, capacitación para el monitoreo, así como la conservación de los hábitats de los murciélagos.
Del infierno a los cielos
Un beneficio secundario de este acuerdo trilateral podrá ser la migración cultura de los murciélagos mexicanos a los cielos de los benefactores, donde estuvieron en el México prehispánico. Con la conquista, los europeos los enviaron a las grutas del infierno tan temido.
Según el estudio “Los valores culturales de los murciélagos”, de los investigadores Oscar G. Retana-Guiascón, del Centro de Estudios de Desarrollo Sustentable de la Universidad Autónoma de Campeche y de María L. Navarijo-Ornelas, del Departamento de Zoología, Instituto de Biología, Universidad Nacional Autónoma de México, publicado en la Revista Mexicana de Zoología (2012, año 2 núm. 1), los murciélagos tenían una gran importancia cultural.
“Conforme a los datos recabados ─consideran los autores─ se proponen cuatro tipos de valores culturales vinculados a los murciélagos: 1) iconográfico, 2) religioso, 3) simbólico y 4) mítico, los cuales concentran 15 subtipos de valores”.
Los investigadores describen y analizan cada uno de esos valores y consideran que se desarrollaron gracias al conocimiento de este mamífero, que incluía su morfología, comportamiento y biología, por lo que plantean que “…el reconocimiento de estos valores puede constituir un índice y referencia primaria de las relaciones y vínculos de una sociedad con su entorno natural”.
En ese sentido, se corrobora que las culturas prehispánicas tenían una mejor comprensión del valor del murciélago en el ecosistema, que las europeas, las cuales asociaron a estas especies con lo demoniaco y maléfico. Los autores son optimistas pues afirman que “Afortunadamente, esta concepción está cambiando al revalorizarse cada vez más su verdadera importancia ecológica y cultural a través de su difusión en distintos niveles de la sociedad”.
Probablemente esa percepción se esté modificando, gracias a los mastozoólogos mexicanos, que no únicamente se han limitado a identificar y describir las 138 especies de murciélagos que habitan en México, sino que además se han empeñado en divulgar los valores ecológicos y económicos de los murciélagos entre la población. Tal es el caso de Rodrigo Medellín, quien tiene además de artículos y libros científicos, más de 20 publicaciones de divulgación.
Por lo tanto, con la firma de la carta de intención del comité trilateral y la labor de investigadores mexicanos, se podrá contribuir a modificar las percepciones sobre los murciélagos y a crear conciencia de la importancia que tienen para la conservación de los ecosistemas.
reneanaya2000@gmail.com
f/René Anaya Periodista Científico
