Durante los últimos años, México ha registrado un descenso de más de un millón de niños y adolescentes que trabajan, en el 2007 se contabilizaron 3.8 millones en la vida laboral y en el 2013 bajó a 2.5 millones, sin embargo los menores que aún laboran se encuentran inmersos en actividades que ponen en riesgo si salud e integridad física.

Aproximadamente hace casi cuatro años, Axel decidió que quería trabajar , su decisión no fue consecuencia de la pobreza, el quería comprarse sus cosas y no le agradaba pedirle dinero a sus papás, comenta con una sonrisa en su rostro.

Aunque en su primer oficio mucho creían que no podría cargar mucho, Axel aprendió como amarrarse la faja y no padecer tantos dolores de espalda, a pesar de eso, una lesión a la altura del coxis lo sacó de la jugada.

El año pasado, después de varias peleas en la escuela y sentirse discriminado por sus compañeros, Axel, decidió abandonar la secundaria y dedicarse la oficia de su familia, ser florista, su abuelo le fue enseñando este arte desde que tenía 10 años, “lo veía y fue así como aprendió a armar arreglos”.

Pero aprender le ha costado sangre, literalmente, el cuchillo que utilizan , llamado cuchillo curvo, tiene una hoja en forma de uña lo suficientemente afilada para dividir el talla de una flor, de una sola pasada, el adolescente comentó que una vez casi se rebana el dedo, sangro mucho y se puso cebolla para detener la hemorragia, su abuelita dice que así se detiene, el problema fue que después se le infectó.

Durante el 2007 se registraron 789 mil menores ocupados en laguna actividad peligrosa, cinco años más tarde, esa lista se han sumado más de 8 mil, dejando casi a 800 mil niños y adolescentes expuestos a un sinfín de riesgos.

Los resultados más recientes del Módulo de Trabajo Infantil (MTI) realizado en conjunto por el Instituto Nacional de Estadística Geografía (Inegi) y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) indica también que el 6% de está población trabaja en lugares que no son aptos para personas de su edad, como minas, ríos, lagos o mares, pisos elevados o andamios, calles cruceros, basureros públicos; y bares o cantinas.

De acuerdo con la coordinadora general de la organización Ririki Intervención Social, Nashieli Ramírez; está cifra de hecho es más grande ya que el MTI no considera todas las modalidades de trabajo a las que son sometidos los menores de edad.

Con información del Diario El Universal