Solo el Verde es culpable
Félix Fuentes
El juego de manos es de villanos, y se vio en Cuajimalpa, pero si las pistolas truenan y se mata a sangre fría, como fue el caso del candidato priista a alcalde de Guerrero Ulises Fabián Quiroz, la desestabilización se aproxima a un punto irreversible.
Numerosos políticos y analistas contemplan Guerrero como bomba de alto poder que al estallar incendiará la república.
En la entidad sureña se registran 50 homicidios violentos en promedio mensual, pero en abril pasado la cifra fue de 100 y ningún poblado está exento de violencia y terror.
Contra el criterio oficial, de que la delincuencia organizada no causará mayores trastornos a las elecciones de 7 de junio, el sentir ciudadano es de gran preocupación.
Los cárteles participan en política y no parece que los crímenes cometidos por las mafias sean contenidos o terminen en cuanto transcurran los procesos electorales.
Los partidos están enredados en pleitos callejeros y de muerte. Piden PAN y Morena cancelar el registro del Verde Ecologista, sabedores de que con firmas no se elimina un partido, mientras en Guerrero, Tamaulipas y Jalisco y otros estados se multiplican los crímenes.
López Obrador y el panista Felipe Calderón, ambos candidatos presidenciales en 2006, realizan intensas campañas ante la indiferencia del Instituto Nacional Electoral (INE), que trata de justificar su desempeño mediante cuantiosas multas al Partido Verde Ecologista.
Si abunda la propaganda de vales médicos del PVEM, malo. Si obsequia consultas a enfermos de la vista, peor. Si ese partido se promueve en cines o en espectaculares, de espanto. Si no retira su propaganda, las multas que proyecta el INE pueden llegar a los 500 millones de pesos. Es al único al que sanciona, desentendiéndose de las campañas de López Obrador, Calderón y de cuantos obsequios hacen los otros partidos.
En la capital del país, Morena pega duro al gobierno de Miguel Ángel Mancera porque la Delegación Cuauhtémoc repartiría 11 mil despensas, y la de Coyoacán regala 13 mil 613 monederos electrónicos. Sobre eso no hay multas.
López Obrador hace campaña a diario. Aparece en todos los spots de Morena y afirma que será candidato presidencial en 2018. Lo enloquece si alguien lo imita y por ello agrede al jefe de Gobierno, Mancera, porque a éste lo destapó el locuaz líder del PRD, Carlos Navarrete.
EL tabasqueño se esmera por borrar el partido que lo postuló para presidente, el PRD, y los militantes que quedan en éste se unan a Morena. Es una barahúnda, sin límites de tiempo, y el INE solo se ocupan del Verde.
En ese escenario estalló la trifulca de Cuajimalpa entre priistas y presuntos golpeadores del PRD. En el pueblo de Tlaltenango, un grupo del partido amarillo destruía propaganda del PRI y cuando el exdelegado Adrián Rubalcava les tomaba fotos recibió un golpe en la frente.
En un hospital le hicieron 17 puntadas a Rubalcaba y el PRD, en otro intento de lavarse las manos, lo acusó en la PGR, sin precisar de qué.
Todo Guerrero es un polvorín. El asesinato del priista Ulises Quiroz muestra la furia de una población ávida de sangre.
