Ricardo Muñoz Munguía

En el matrimonio todo puede suceder, y casi todo sucede. Basta tan sólo darle “compañía” al pez rojo para que sea inminente la lucha por el espacio. El título del libro que hoy nos ocupa es suficiente para ilustrar los cinco relatos que ahí se agrupan, para vivirlos por su corte narrativo, así como por su contenido.

Sin duda, el título que Guadalupe Nettel (1973) le otorga a su libro El matrimonio de los peces rojos (Páginas de espuma) nos lleva a ubicar la serie de situaciones complicadas que se dan en un matrimonio. Y así es, con el relato que le da título al volumen, nos permite entrar en la vida en pareja de unos jóvenes, quienes reciben como regalo un pez rojo pero éste necesita de compañía, como ellos lo consideran. Ahí los problemas, unos peces que cuentan con poco espacio, donde se dan las ganas de terminar con uno; donde se puede pensar en lo más terrible. “Guerra en los basureros”, segunda historia, un adolescente lo envían a casa de sus tíos porque los padres no pueden sostener su situación económica, desde ahí el joven se enfrenta no sólo a lo que le espera la escuela y con sus primos, sino también de una muchacha que trabaja en aseo y vive con su mamá en el siguiente piso, donde a él lo ubicaron también, de la misma casa familiar. El tercero es, “Felina”, retrata a una joven universitaria que tendrá una relación pronta, de una noche, con su compañero de piso, Ander; todo ello la llevará a replantear toda su circunstancia y lo que espera de sí misma.

El penúltimo, “Hongos”, sobre una mujer que durante un viaje se enamora de un músico, por supuesto, esta relación se da fuera de su matrimonio, el que se pone en riesgo por los diversos mensajes entre ambos, pero para él nada se pone en riesgo. Finalmente, “La serpiente de Beijín”, señala a un esposo que encontrará la infidelidad en un viaje al Oriente, y de tal relación adopta rituales orientales, así como una serpiente extraña.