Síntomas de hartazgo social
Teodoro Barajas Rodríguez
Falta menos de un mes para la celebración de comicios federales y en algunas entidades, como Michoacán, también locales; como suele suceder en las contiendas de los últimos años no han estado exentas de escándalos, medias verdades y el típico arsenal de las descalificaciones.
Algunos asuntos llaman la atención, por ejemplo, un candidato independiente con raíces priistas, Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco, ha figurado como puntero en encuestas por la gubernatura de Nuevo León, se suponía que la contienda estaría marcada desde un origen entre el PRI y el PAN. Lo cierto es que no deja de sorprender que un aspirante sin respaldo partidario haya irrumpido de esa manera bajo esquemas novedosos en las redes sociales.
Otro dato tiene que ver con la inmediatez con la que se difunde la información de candidatos en pleno auge de las nuevas plataformas de comunicación, aciertos y errores se magnifican, se está a la caza de los equívocos, las noticias se multiplican, las motivaciones son diversas, se ha configurado nueva táctica.
Por más que se insista, no se han desterrado las vetustas mañas implementadas para coaccionar el voto, el Partido Verde Ecologista se lleva las palmas al violar sistemáticamente la norma, acapara cuantiosas multas aunque no varía esas conductas maridadas con el cinismo. Al comprobar que muchos desean ganar a la mala o “haiga sido como haiga sido”, no podemos menos que plantearnos la gran ausencia de ética y valores democráticos.
Otro tema que tiene importancia es el relacionado con las encuestas, se trata de ejercicios de comunicación política que retratan el momento coyuntural, aunque en las elecciones de 2012 muchas de las empresas que trabajan tales números quedaron como una especia de profetas rebasados, oráculos fallidos.
Es muy complejo anticipar resultados, más bien se podrá decir mucho un día después del resultado, aún es incipiente en México la tradición democrática, estamos sobrerregulados porque no se ha desterrado la desconfianza aunque las malas artes todos los partidos las aplican, los registros son extensos. Aunque en términos generales hemos tenido campañas aburridas, llenas de lugares comunes, pronunciamientos y promesas, en ese contexto no se registran novedades.
Por las formas de hacer campaña nos percatamos que uno de los objetivos es desprestigiarse entre candidatos y partidos, por ello la tónica implementada no permite ver más allá del momento.
El abstencionismo que se registre el próximo 7 de junio puede bien ilustrar la crisis de los partidos que en este proceso atestiguan la irrupción de candidatos independientes, principalmente a diputados y alcaldes, como un reflejo sintomático del hartazgo social que prevalece.
