CIENCIA

En el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de España

 

René Anaya

Un trabajo de investigadores, encabezados por la doctora María Blasco, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), de España, demuestra que cierto tipo de cáncer en ratones puede ser eliminado de manera rápida y eficaz, sin reacciones secundarias en el organismo.

 

La enzima de la inmortalidad

En la década de 1930, el biólogo y genetista estadounidense Hermann Joseph Muller descubrió los telómeros (del griego telos: final y meros: parte) pero no fue sino hasta los años de 1980, cuando se logró su descripción molecular y se descubrió la enzima telomerasa. Ambas estructuras están involucradas en el proceso de muerte celular y, por lo tanto, se puede decir que tienen el secreto de la inmortalidad.

Los telómeros se encuentran en los extremos de los cromosomas, son estructuras formadas por ácido desoxirribonucleico (ADN) y proteínas, que mantienen la integridad de las terminaciones de los cromosomas. Los telómeros, podría decirse, son como el capuchón de plástico que se coloca en los extremos de las agujetas, que impide que se deshilachen, de manera similar preserva la integridad de los cromosomas.

Esas estructuras son repeticiones de la secuencia de tres de las cuatro bases nitrogenadas que forman parte del ADN: TTAGGG (timina, adenosina y guanina), la cuarta es citosina. Esa secuencia se encuentra repetida hasta dos mil veces, pero en cada ciclo celular (reproducción) se pierde una porción de esas secuencias, hasta que el telómero es demasiado corto y sobreviene la muerte celular, lo cual evita que se reproduzca indefinidamente y aumente su número excesivamente.

Esa función reguladora de los telómeros se bloquea en ciertas etapas de la vida, como en las fases siguientes a la fecundación y en las células madre, que requieren la reproducción celular; en esos casos entra en actividad la enzima telomerasa, que repara constantemente los telómeros, por lo que confiere a la célula la capacidad ilimitada de reproducirse.

Lo que en las células madre o troncales es benéfico, en las células normales es perjudicial, pues normalmente en esas células está inactiva la telomerasa, con lo que se garantiza que el número de células sea el adecuado para realizar las diferentes funciones del organismo. En ciertos casos no sucede así, la telomerasa se reactiva y entonces comienza un proceso de reproducción, como en las células cancerosas.

Los científicos han planteado que el bloqueo de la telomerasa podría combatir uno de los factores de aparición del cáncer, pues se podría lograr que las células cancerosas perdieran la telomerasa.

 

El fin de la inmortalidad del cáncer

La investigadora María Blasco y colaboradores, publicaron en la revista EMBO Molecular Medicine, de la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO, por sus siglas en inglés), un estudio en el que informan que lograron desactivar la telomerasa de las células de un cáncer de pulmón en ratones.

Se sabe que en los telómeros se encuentran seis proteínas llamadas shelterianas (del inglés shelter: protección), que protegen al telómero e impiden su acortamiento en cada ciclo celular. Los investigadores bloquearon una de esas proteínas, la Factor 1 de unión a las repeticiones teloméricas (TRF1, por sus siglas en inglés), con lo que lograron anular el efecto protector de TRF1, de dos maneras diferentes.

Una de ellas es la eliminación del gene que produce la proteína en ratones modificados y la otra es con un inhibidor químico que desarrolló el CNIO, el cual podría ser una terapia ideal para el tratamiento en seres humanos, si otras investigaciones confirman los buenos resultados y no se observan reacciones secundarias.

Por ahora, la experimentación en ratones ha demostrado que el efecto es prácticamente instantáneo y sin afectaciones al organismo. “Lo que ocurre es que se genera el daño directamente sobre el telómero, a diferencia de la quimioterapia que daña todo el genoma”, ha señalado la doctora Blasco.

Esta línea de investigación abre nuevas esperanzas en la lucha contra el cáncer, pues se podría actuar directamente contra la enzima que causa la proliferación descontrolada de las células, pero se requieren más investigaciones y la experimentación en seres humanos para determinar si los buenos resultados en ratones pueden repetirse en pacientes con cáncer.

reneanaya2000@gmail.com

f/René Anaya Periodista Científico