Gonzalo Valdés Medellín

Dijo Roberto D’Amico en la presentación del concierto Los matices del amor. Celebración 50, en el Teatro de la Ciudad, que Margie Bermejo ha sido una mujer auténtica y una artista que siempre ha dado la espalda al lugar común. Con Los matices del amor, Margie Bermejo refrendó estas observaciones del primer actor que la acompañó dando voz a poemas de Octavio Paz, Nicanor Parra y Jorge Luis Borges, mientras las composiciones de Astor Piazzola, Raúl Castillo, Marcial Alejandro, Claire Fisher, Matt Dennis, Earl Brent, Rafael Mendoza y Violeta Parra convocaban un mosaico de sentires y formas vocales que en la magistral interpretación de Margie Bermejo lograban entusiasmar y emocionar al público.

Recordando sus pasos como intérprete, en esta celebración vino a la memoria de la propia Bermejo su excelente propuesta La eterna desventura de vivir donde rindió homenaje a muchas cantantes suicidas: Lucha Reyes, Elis Regina, Janis Joplin, Violeta Parra… y de donde en esta ocasión, Margie evocó la desgarradora canción “Maldigo” de Violeta Parra: “¡maldigo al vocablo amor, con toda su porquería, cuánto será mi dolor…!”.

Presentó entonces una afortunada Trilogía Mexicana compuesta por canciones de José Alfredo Jiménez y Cuco Sánchez, así como por la cantata de Dimitri Dudin “Instantes caminados” basada en el poema de Octavio Paz. En esta Trilogía las voces de los tres mexicanos fueron engarzadas poéticamente por una Margie Bermejo que más que intérprete era su perfecta interlocutora espiritual y su eco estético más allá de todo entramado nacionalista. La universalidad permeó la voz y la entraña de Margie Bermejo. Y lo mismo sucedería con las acotaciones en torno al tango, con la presencia de José Luis Zamudio y Eliza Rodríguez (espléndidos bailarines de tango). La excelencia de Roberto D’Amico al actuar los poemas vistió de luces la escena.

Con la rigurosa y experimentada dirección musical de Dudin, y con la participación brillante de Vladimir Sagaydo en el cello, Los matices del amor fue una velada donde el talento, la fibra existencial y su aguerrido sentido de la música nos entregaron de nueva cuenta a una artista mexicana, Margie Bermejo, que siempre ha apostado por lo trascendente, por hacer de la voz, la palabra y la música, una fusión perfecta para el engrandecimiento del ser humano, su sensibilidad, su razón y su inteligencia.

Los matices del amor. Celebración 50 nos ha dejado con ganas de más, de más de ese talento único en el canto mexicano que responde al nombre de Margie Bermejo. Y seguramente pronto tendremos más. ¡Felicidades!