Fábrica de pobres

 

 

Humberto Musacchio

Por seguir servilmente la política de las instituciones financieras internacionales, la economía mexicana de los últimos 32 años es una próspera fábrica de pobres, resultado de un crecimiento económico menor al aumento de la población y una cada vez peor distribución del ingreso, lo que tiene por consecuencia que cada vez sea mayor el número de personas que viven en la inopia, mientras que aumentan exponencialmente los ingresos de las grandes corporaciones.

Se gobierna para llevar más riqueza a los ricos y sumir en la miseria a las mayorías. Un caso ilustrativo es el de las pensiones de retiro, que beneficiarán (es un decir) a menos de la mitad de la población económicamente activa con apenas un 22 por ciento de su último salario.

La fábrica de pobres, especialmente en su división de miserables, produce esos resultados gracias a la creación del llamado Sistema de Ahorro para el Retiro, engendrito que se debe a la mentalidad perversa de Carlos Salinas de Gortari, quien de esta manera regaló a los banqueros una mina de oro al precio de una vejez indigna para la mayoría de la población.

Pese al acostumbrado maquillaje de las cifras, el BID, en su más reciente informe, se ha visto obligado a reflejar la miserable situación que espera a los trabajadores de Latinoamérica, de los cuales sólo 45 por ciento tendrán alguna pensión, lo que no es poca cosa si se piensa que en 30 años la quinta parte de la población tendrá más de 65 años.

Con la proverbial hipocresía de gente de su ralea, Luis Alberto Moreno, presidente del BID, dijo que el “principal desafío” para Latinoamérica es construir un sistema de protección social a largo plazo. Olvida ese señor que el bajo porcentaje de población protegida y el monto ínfimo de las pensiones son resultado de las políticas impuestas a nuestros pueblos por organismos como el BID, el FMI, el Banco Mundial y otros vampiros que todavía insisten en continuar con las “reformas estructurales”, eufemismo empleado por gobernantes apátridas para disfrazar la entrega de riquezas del subcontinente.

A tumbos, pero la caterva de gobernantes sinvergüenzas avanza en su proyecto de hundir el país. Las míseras pensiones que esperan a los jubilados de mañana colocan a México en el nada honroso escalón 25 entre los 26 países de la región, lugar superado incluso por Haití y Surinam. Ése es el éxito que pregona el Sistema de Ahorro para el Retiro, peluquería donde alegremente se esquilma a los trabajadores. Y todo seguirá igual mientras se mantenga la actual política económica, que ha lanzado a la informalidad a la mayoría de la población laborante. PRI y PAN, gerentes de la fábrica de pobres, han tenido un éxito espectacular.