CIENCIA

 

Revela estudio en los yanomami

René Anaya

Los yanomami, grupo étnico que vive en la zona fronteriza de Brasil y Venezuela, es depositario de un valioso tesoro para la humanidad: el enorme y más variado conjunto de microorganismos del mundo, que puede contribuir a investigar y curar enfermedades propias de países industrializados.

En 2009, un grupo de científicos venezolanos, puertorriqueños y estadounidenses se dio a la tarea de determinar el microbioma (comunidad de microorganismos presentes en el ser vivo, que interactúan con él y determinan muchas funciones vitales) de un grupo de yanomami que había permanecido aislado.

 

Los yanomami, tan lejos de la civilización

Los yanomami son un grupo indígena que habita principalmente en el estado Amazonas, de Venezuela y los estados brasileños de Amazonas y Roraima, cerca de la Sierra Parima, en el nacimiento de ríos que desembocan en el Río Negro, en la cuenca amazónica y en el Orinoco. Se estima una población total de 27 mil personas, de las cuales 7 mil viven en territorio brasileño.

Por su hábitat en la selva amazónica, los yanomami vivieron prácticamente aislados del mundo occidental, por lo que durante más de 11 mil años se han dedicado a la caza pequeña de aves y mamíferos, al igual que ranas y peces y, de vez en cuando, tapir. También recolectan frutos como plátano y yuca. No fue sino hasta la década de 1960 que comenzó el intercambio cultural con la civilización, pero solamente de algunas de las cerca de 250 aldeas en que viven dispersos en esa región.

Recientemente, en 2008, el ejército venezolano localizó una aldea con 54 yanomami, los cuales no había tenido ningún contacto con personas de otro grupo étnico. Los médicos consideraron que esta situación era ideal para estudiar su microbioma y compararlo con grupos de la civilización occidental.

Los investigadores convencieron a una treintena de los 54 yanomami de que les permitieran tomar muestras de piel de su antebrazo, de su boca y de la materia fecal. “Les parecía asqueroso, como a cualquier ser humano, que recogiéramos sus muestras de heces. Se burlaban de ello. Pero siempre accedieron amablemente a colaborar”, refirió Óscar Noya-Alarcón, de la Universidad de Nebraska.

Durante cuatro años, 23 científicos venezolanos, puertorriqueños y estadounidenses, en dos laboratorios de los Estados Unidos, estudiaron las muestras recogidas, para determinar el perfil genético de las bacterias y otras características, como su resistencia a los antibióticos. Una vez con esos resultados, los compararon con una muestra de estadounidenses, dos de guajibos (grupo étnico de Colombia) y una más de indígenas de Malaui.

 

El microbioma que llevamos dentro

“Lo que hemos encontrado es que los yanomami de este estudio tiene un grado de diversidad bacteriana sin precedentes”, casi el doble de diversidad que tienen los estadounidenses, considera Jose C. Clemente, profesor de genética de la Escuela Icahn de Medicina del Hospital Monte Sinaí (Nueva York) y principal autor del estudio “The Microbioma of Uncontacted Amerindians”, que se publicó en la revista Science Advances.

En general, se observó una reducción de la diversidad de los microbiomas, en las poblaciones que tienen un estilo de vida más occidentalizado, es decir que mientras más cercanos están a la civilización occidental, menor es la diversidad del microbioma. Este resultado se corroboró con otro que se realizó con habitantes de Papúa Nueva Guinea, quienes tienen 15 por ciento de más diversidad que los occidentales.

Ahora se sabe que las bacterias, anteriormente maldecidas y combatidas, son indispensables para los organismos pluricelulares: “Nuestras bacterias juegan importantes cometidos en la fisiología humana, como la respuesta inmune, el metabolismo y hasta la conducta. Pero aún no sabemos cuánto y cómo han cambiado nuestros microbiomas occidentalizados con relación al microbioma de nuestros ancestros”, ha señalado la profesora Gloria Domínguez Bello, de la Universidad de Nueva York, también coautora del estudio.

Lo que sí se sospecha fuertemente es que la inflamación intestinal, la esclerosis múltiple, la diabetes tipo 1, la artritis reumatoide, la obesidad, el cáncer de colon, numerosas alergias y otras “nuevas” enfermedades tienen una relación directa con la disminución de la diversidad del microbioma occidental. Otro descubrimiento importante en el microbioma de los yanomami fue el hallazgo de genes con resistencia antibiótica.

El doctor Gautam Dantas, de la Escuela de Medicina Washington, coautor del estudio, considera que el uso de antibióticos, alimentos procesados y el jabón, pueden haber contribuido a la reducción de nuestros microbios. Asimismo, ha planteado la necesidad de más estudios para entender mejor el papel del microbioma en el sistema inmunológico y en el metabolismo. De esa forma, podrían investigarse nuevos tratamientos para esas enfermedades.

reneanaya2000@gmail.com

f/René Anaya Periodista Científico