Umberto Eco
Alfredo Ríos Camarena
La percepción de las noticias a través de la prensa escrita fue una de las palancas más importantes de la comunicación social; sin embargo, los avances tecnológicos y la velocidad con la que corre actualmente la información en todo el planeta obligan a que los diarios cambien su estrategia en este siglo XXI.
A este respecto, el destacado literato italiano Umberto Eco, nacido en 1932 e ingresado a la fama con su libro El nombre de la rosa, acaba de publicar su última novela llena de ingenio y de interés, en donde sostiene diversas opiniones sobre la prensa escrita, por ejemplo, señala que “las noticias no hacen el periódico, sino el periódico hace las noticas” y apunta en sus divertidas conversaciones de ficción que los diarios ya no sirven para informar, porque cuando publican las noticias, éstas han envejecido inexorablemente, puesto que ya fueron difundidas por la radio, la televisión y —con velocidad en tiempo real— por las redes sociales. Estos válidos argumentos obligan a que los periódicos de nuestro tiempo ya no sean tanto de información, sino más bien de crítica, de opinión, de análisis y de prospectiva informativa.
El mundo se transformó sustancialmente con el desarrollo inagotable —y en crecimiento— de la tecnología, particularmente la de comunicación. Este fenómeno pudiera explicar por qué la empresa Radio Centro no pudo encontrar socios que la apoyaran, cuando recientemente se le otorgó la concesión de un nuevo canal de televisión, pero ésta no pudo cubrir la cantidad que ofreció. ¿Por qué no encontró el capital y los socios? Pues sencillamente porque la televisión, frente a la competencia de la banda ancha, empieza también a ser un instrumento obsoleto; por supuesto, la televisión no va a desaparecer, pero el acceso gratuito que se pueda obtener a todos los canales del planeta deja de posicionar la industria televisiva, para sostener con el mismo éxito financiero la banda ancha.
Umberto Eco, en esta magnífica novela Número cero, nos da una sabia lección de la interpretación de la comunicación social en nuestro tiempo; al igual que Giovanni Sartori cuando crea el Homo videns que inmoviliza a los actores políticos para dar paso a los medios de comunicación como los verdaderos factores del control de la arena política; ahora Eco nos abre una nueva ventana hacia la información del futuro.
Información es poder, por lo que quienes no estén a la vanguardia en estos temas disminuirán en su influencia y en su ingreso; por eso, el nuevo mundo de la alta tecnología exige una visión distinta de la comunicación social, a la que no pueden ser ajenos los detentores del poder en México, especialmente los partidos políticos, que llevan a cabo campañas de la época de las cavernas: desangeladas, con falta de ingenio, pero sobre todo, sin propuesta ideológica ni política.
La guerra de los absurdos spots en las campañas electorales debe ser un capítulo que pronto se acabe, porque decepciona al elector, ofende la inteligencia de los analistas y evidencia la falta de capacidad de la elite política.
