Gonzalo Valdés Medellín

La muerte de un joven en la plenitud de la vida siempre es dolorosa y más aún en estos tiempos en que la muerte barre con la juventud; por ello mismo, el súbito fallecimiento de Aarón Juvera Sesma, oriundo del Distrito Federal, ha dejado una huella muy profunda entre sus amigos, su público, y desde luego sus familiares. Con 37 años, Juvera Sesma tuvo un infortunado accidente casero, un golpe en la cabeza que lo condujo al hospital donde falleció el pasado 3 de junio. Artista integral, que comenzó siendo aún niño en musicales como El rey león, ¡Qué plantón! y La bella durmiente, Juvera tuvo formación como atleta de alto rendimiento en gimnasia olímpica, asimismo estudió danza clásica y contemporánea lo que, aliado a su innato talento vocal e histriónico, lo condujo a participar en innumerables puestas, muchas de las cuales él mismo llegó a dirigir y actuar.

Como actor, desde muy joven mostró grandes dotes actorales, una simpatía natural y un instinto interpretativo que sacó a flote en obras como Lutos y diamantes de Sergio Magaña (bajo la dirección de quien redacta) o en La Catedral humana de Guillermo Schmidhuber de la Mora, interpretando al Señor del Castillo, bajo la dirección de Gabriel A. Ortega, con el Taller de Teatro Independiente, en 1996. Su excelencia era deslumbrante en terrenos de la danza (magnífico bailarín), la actuación y el canto.

A finales de los noventa, Aarón Juvera pasó por una crisis de salud muy severa que lo hizo retirarse temporalmente de los escenarios. No obstante, experimentó con el dibujo, escribió cuento y poesía, y se preparó en la música y la composición siendo cantautor, con su inseparable guitarra. Se ganó la vida como animador y tallerista. Escribió varios libros inéditos de poesía, algunas de las cuales dio a conocer en La Cultura al Día de la página web de Siempre! (2011). Artista de la calle, payasito, comediante, botarguista, dibujante, Aarón Juvera Sesma decía que su planeta se llamaba Arte, cantando “¡Yo tengo mi Universo!”. Hombre alegre, amable, luchón, sincero, humilde, transparente y talentoso, preparaba el montaje de su última propuesta: La joven Revolución.

Se ha ido. Deja muchas canciones en youtube, muchos sueños realizados y por realizar, y el amor que sembró, con su inocencia de niño (por algo nació quizá el 28 de diciembre, día de los santos inocentes) y su corazón arrebatado, en su paso por la Tierra. Una misa en su memoria será celebrada este domingo 14 de junio en el Templo de San Hipólito,/Iglesia de san Juditas, Reforma e Hidalgo, Centro Histórico. ¡Descanse en paz!