Los partidos temen oleada de “independientes”
Félix Fuentes
El triunfo del independiente Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco —favorecido en buena medida por votos de jóvenes—, inauguró una proceso electoral que puede ser veneno para los partidos políticos.
Rodríguez logró una votación contundente rumbo al gobierno de Nuevo León, de 48.8%. Barrió a sus oponentes, la priista Ivonne Álvarez (23.5%) y el panista Felipe Cantú (22.5%).
La carrera de el Bronco, valga el comparativo, fue de principio a fin como la del ganador de la triple corona en Estados Unidos, American Pharoah, montado por el mexicano Víctor Espinoza.
El futuro mandatario fue blanco de ataques despiadados, antes y durante su campaña, de las más lodosas que se recuerdan.
Si los partidos representados en el Congreso de la Unión aprobaron y aplaudieron las candidaturas independientes, ¿por qué el odio al primer ganador de esa nueva postulación?
Lo dicen los regiomontanos: no soportaron los latrocinios de tantos años, cometidos por los regímenes priistas de Natividad González Parás y Rodrigo Medina. Calculan que éste último envió mil 500 millones de dólares a paraísos fiscales de el Caribe.
Casi 50% de los electores neoloneses decidieron votar a favor de un político que no se arredró ante el ametrallamiento de infamias, disparadas con armas de alto poder.
A el Bronco no importó que la candidata del PRI, Ivonne Álvarez, hiciera gala de cuantiosos gastos de campaña y fuese impulsada por el coordinador tricolor del Senado, Emilio Gamboa Patrón.
Jaime Rodríguez relegó al panista Felipe Cantú a un miserable tercer lugar, con todo y que llegó a Nuevo León el expresidente blanquiazul, Felipe Calderón, a denostar a quien ya llevaba amplia ventaja, calificándolo de peligroso y no confiable.
También hizo el viaje a esa entidad el excandidato presidencial Diego Fernández de Cevallos, quien casualmente fue entrevistado por un enviado del Canal 120 y Milenio en el aeropuerto neolonés.
El Jefe Diego no recurrió a los calificativos insidiosos de Calderón, pero puso énfasis en los ataques a empresarios que brindaron apoyo a el Bronco.
Tampoco sirvió de nada a Ivonne Álvarez su presunto distanciamiento del gobernador Rodrigo Medina, señalado por sus cuantiosos negocios, relacionados con obras públicas y adquisición de bienes raíces, incluso terrenos ejidales.
No hay regiomontano que no comente los manejos fraudulentos de Medina, en los cuales involucró a su padre, Humberto Medina Ainslie, de quien se ha insistido en que maneja la hacienda pública neolonesa.
Humberto Medina recibió la Notaría Pública 18 del exgobernador Natividad González Parás, semanas antes de que éste entregara el poder, a Rodrigo Medina.
Todo quedó en familia y lo saben los votantes de Nuevo León, quienes sufragaron contra la senadora Álvarez, quien quiso ser heredera de Rodrigo Medina y alargar la cadena de complicidades bajo la bandera del partido tricolor.
El Bronco promete no fallar a la ciudadanía y dar una lección de honestidad al binomio PAN-PRI. Ello lo sitúa en posición complicada, de cuidado, por la reacción de los partidos en su contra y la posibilidad de que se genere una oleada de independientes en la próxima sucesión presidencial.
Los partidos pierden fuerza, vistos sus recientes pleitos de callejón. Se dice de ellos: “Todos son iguales”, “todos roban”, “todos son corruptos”… Al PRD le dieron con todo y agoniza.
