Manuscritos, textiles, cerámica, cristales, elementos Arquitectónicos, adornos y utensilios que develan una estética nutrida de regionalismos, influencias y múltiples innovaciones que caracterizan el florecimiento de arte islámico, es lo que integra la magna exposición “Lo terrenal y lo divino: Arte islámico de los siglos VII al XIX”, que llega por primera vez a México hasta la el 04 de octubre, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso.
La muestra que abarca trece siglos de una cultura milenaria es organizada por la Universidad Nacional Autónoma de México, el Consejo nacional para la Cultura y las Artes, el Gobierno del Distrito federal y el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en colaboración con el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA), producto de una alianza institucional binacional.
La selección conjunta 192 obras de artes decorativas son procedentes de los ahora territorios de Marruecos, Siria, Irán, Irak, Egipto, España, Turquía y Afganistán. Son Piezas originales que datan de los siglos VII al XIX, para adentrar al espectador en una cultura mística y molinería, cuyas manifestaciones artísticas caracterizaron el florecimiento del arte islámico, así lo señaló Bertha Cea Echenique, Coordinadora Ejecutiva del Antiguo Colegio de San Ildefonso, en conferencia de prensa sobre la exposición.
Indicó que “las obras reunidas en la muestra permiten su interpretación mediante tradiciones y antiquísimas de actos piadosos, diplomacia, reconocimiento o conciliación. Esta selección nos permitirá apreciar las características del arte producido en un contexto secular y las del arte religioso”.
Comentó Cea, que el 80 por cierto de esta colección muestra la funcionalidad del arte que corresponde a necesidades utilitarias; el 20 por ciento restante son regalos, presentes y crónicas de sucesos y eventos trascendentes de los soberanos.
Asimismo, debido a la confusión del que puede ser objeto el arte islámico, porque se considera así no sólo al arte creado específicamente al servicio del Islam, sino que incluye al arte secular producido en tierras bajo dominio o influencia islámica, sin importar la afiliación religiosa, Linda Komaroff curadora de la muestra, planeó buscar una narrativa que acercara a ambas culturas de manera fluida y abierta, “más que una expectativa sobre el espectador mexicano, es un deseo de que la gente se emocione por ver algo que nunca ha visto antes y que piense que el arte es bello; y que lo anime a querer saber más acerca de la civilización y el arte islámico”, dijo.
Sobre la devastación del arte islámico y preislámico en Irak y Siria en fechas recientes, Linda aseguró que es un asunto que nos devalúa a todos y nos disminuye como humanidad. Añadió que aún cuando se han manejado cifras económicas exorbitantes sobre la destrucción y el tráfico en el mercado negro, la pérdida es incalculable.
