Entrevista a Antonio de la Cuesta/Analista político

Moisés Castillo

Ni Vicente Fox ni Felipe Calderón obtuvieron la mayoría en la Cámara de Diputados en las elecciones intermedias de 2003 y 2009, respectivamente. Culparon al PRI de la parálisis del gobierno. Las ansiadas reformas estructurales nunca llegaron y la alternancia en el poder presidencial fue un fiasco.

Con el regreso del PRI a Los Pinos, el presidente Enrique Peña Nieto presumió “Mover a México” gracias al Pacto por México. El Congreso aprobó 11 reformas: la energética, telecomunicaciones, competencia económica, financiera, hacendaria, laboral, educativa, al Código Nacional de Procedimientos Penales, Ley de Amparo, político electoral y modificaciones en materia de transparencia. En febrero de 2014, la revista Time le dedicó la portada a Peña Nieto con el título “Salvando a México”. Meses más tarde llegó la tragedia de Ayotzinapa y todo se movió… El gobierno federal se quedó pasmado y sin reacción. Los escándalos de corrupción y los casos de conflicto de interés dañaron la imagen presidencial.

En las recientes elecciones intermedias, el PRI logró mantener su posición en San Lázaro, a pesar de que tan sólo el 40% de la población aprueba el trabajo del Ejecutivo federal (Encuesta El Universal-Buendía & Laredo). Pero pareciera que el gobierno federal no tiene clara una agenda temática de prioridades, se agotó el discurso de las “bondades” de las reformas.

Mientras el Ejecutivo decide qué hacer en la segunda mitad de su mandato, la economía continúa estancada, la violencia no cede, la reforma educativa está paralizada en varios estados del sureste y la confianza hacia la administración federal se esfuma. ¿Enrique Peña Nieto tiene la oportunidad idónea de relanzar su gobierno? ¿Reinventarse como presidente de México? ¿Urgen cambios en su gabinete? ¿Qué temas puede impulsar en el Congreso de la Unión?

No le preocupa la popularidad

Para Antonio de la Cuesta, analista político independiente, egresado de El Colegio de México, al presidente Enrique Peña Nieto no le interesa realizar cambios en su gabinete ni relanzar su gobierno, ni mucho menos le preocupa su popularidad, sólo le preocupa retener el poder en 2018.

“Vemos que el 7 de junio prácticamente no rasguñó la administración de Peña Nieto. Un relanzamiento del gobierno no lo veo cercano, ni siquiera es necesario desperdiciar ese recurso retórico. Más bien el gobierno está casado con la idea de que sí se está moviendo a México, de que las cosas están funcionando bien y se van a morir con la suya. Al final de cuentas lo que le importa es retener el poder y esta posibilidad en 2015 se mantiene.”

¿Qué tiene qué hacer el presidente Enrique Peña Nieto para garantizar la estabilidad política y económica del país en la segunda parte de su sexenio?

El PRI ha sido muy cuidadoso en la manera en la que ha preparado el terreno para los últimos tres años del sexenio de Peña Nieto. Los destapes que se han dado, como el de Margarita Zavala, que representa sólo una facción dentro del PAN; el PRD que parece haber desestimado después de los resultados electorales la idea de que Miguel Ángel Mancera pudiera ser la gran punta de lanza rumbo a la candidatura presidencial y ahora está viendo opciones como Silvano Aureoles. El PRI, por su parte, ha sido muy cuidadoso. Se le ha preguntado al secretario de Gobernación y a otros integrantes del gabinete que pudieran estar en la línea de sucesión y se han mantenido al margen, en lo que antes se conocía como el tapado. Como dijo Fidel Velázquez: “el que se mueve, no sale en la foto”. Y el PRI está respetando las reglas internas.

¿El PRI no le entraría al juego de 2018, a pesar de que los tiempos ya se adelantaron?

No, porque otro escenario que prepararon muy bien es el escenario legislativo. A pesar de que el PRI tiene un porcentaje que no sería aceptable bajo otro contexto, es decir, entre el 29 y 30% de los votos a nivel de diputados federales, aun así, dadas las coaliciones con el Partido Verde, Nueva Alianza y Encuentro Social, el partido en el gobierno tiene garantizada una facilidad para emprender ciertas reformas que todavía están pendientes. Las más importantes ya las sacó, no necesitaría tocar la Constitución, son reformas más simples que requieren mayorías simples. El PRI tiene garantizada la mayoría en ambas cámaras y su agenda legislativa puede transitar. Donde veo el escollo es en el ámbito económico, son variables que no dependen de lo que se haga en México. El petróleo continúa siendo una preocupación en cuanto a su precio y cómo incide en la economía. Peña Nieto necesita empezar a mostrar los resultados de estas reformas estructurales. Ahora toca al Ejecutivo inaugurar esta etapa de ejecutar todas estas reformas y dar los resultados para impulsar la economía en los próximos años.

Los secretarios se ven muy seguros

¿Urge que Peña Nieto relance su gobierno o realice cambios en su gabinete? Porque pareciera que después del Pacto por México, la tragedia de Ayotzinapa y el asunto de la Casa Blanca, no ha pasado nada, no hay una reacción firme del gobierno federal…

Creo que no le interesa. Lo vemos en las últimas declaraciones que han tenido secretarios clave como el de Educación, donde se ven muy seguros en sus cargos. Quizás el presidente no piense en relevos, de hecho se ha caracterizado por mantener a su gente, a pesar de los escándalos que han golpeado al mismo Chuayffet, a Rosario Robles y el famoso “Rosario no te preocupes, hay que aguantar”. Parece que no le interesa cambiar su gabinete.

 

Entonces, como se dice popularmente, el gobierno federal “nadará de a muertito”, porque ya se aprobaron las reformas estructurales y tiene mayoría en el Congreso…

Las bondades de las reformas estructurales no son cosas a corto plazo, son cosas que se irán construyendo y ahí es donde la oposición pudiera tener cierta ventana de oportunidad. La reforma energética aún no arranca completamente, las inversiones están comenzando a llegar en determinados sectores, todavía no están activas las reformas, van a estarlo no sólo en el transcurso del sexenio sino en 6 o 10 años. No es que el gobierno vaya a “nadar de a muertito”, lo que sí es cierto es que en términos políticos me parecería muy riesgoso perfilar a alguien para la sucesión presidencial desde el PRI.

Hay personajes de otros partidos que ya anunciaron que buscarán la presidencia, ¿esto no le generará ruido al Ejecutivo federal en sus funciones y en la toma de decisiones?

En lo absoluto, porque me parece que el gobierno federal no está para personalismos. Cuando quiso recuperar el PRI el poder, arroparon la figura de Enrique Peña Nieto con todo y que hubo una contienda interna con Manlio Fabio Beltrones. Las contiendas internas le hicieron mucho daño al PRI cuando fue oposición. El caso de Roberto Madrazo y Arturo Montiel, donde hubo un desgaste importante en el interior del partido y además que escogieron al peor de los candidatos posibles. El PRI terminó en tercer lugar en esa elección presidencial de 2006. Al gobierno hoy no le interesa el hecho de que se muevan las aguas desde la oposición, a menos de que se coaligara pero se ve muy fragmentada. La izquierda antes era el verdadero riesgo, ahora está fragmentada. El PAN no tiene la suficiente fuerza para contrarrestar una candidatura priista.

Beltrones, disciplina y colmillo político

¿Ves a Manlio Fabio Beltrones lanzarse a “la grande” como en su momento lo hizo Felipe Calderón al retar abiertamente a Vicente Fox?

Habrá una total disciplina en el PRI, Beltrones de ninguna manera es Calderón. Beltrones tiene un colmillo político muy importante. Él fue quien prácticamente facilitó todas las reformas de este sexenio. Beltrones y Gamboa lograron lo impensable: los acuerdos legislativos. Beltrones, además, no trabajó simplemente en este sexenio, también lo hizo desde el sexenio de Calderón cuando adelanta la agenda legislativa y la condiciona al gobierno de Felipe Calderón. Beltrones es un hombre que ha trabajado desde el Legislativo y se perfila para ser el líder del PRI. Ganar la elección en Sonora fue crucial para él, su estado, le arrebató el estado al PAN, fue una elección muy complicada, llena de guerra sucia por ambas partes. No veo a Beltrones pegando públicamente al presidente. Creo que no es el estilo del diputado, él tiene la personalidad para hacer de esta disciplina partidista una realidad.

 

¿Qué escenarios se perfilan en estos últimos tres años del sexenio de Peña Nieto?

La agenda del gobierno federal no irá tan cargada hacia el Poder Legislativo como fue en su primera etapa, eso ya se logró. Los alfiles como Beltrones y Gamboa le sirvieron muy bien para esta primera parte. Se habla de una reforma agraria, de una reforma al sistema de seguridad social que tiene muchos problemas en cuanto al pasivo laboral, las pensiones que van explotar en el siguiente sexenio. Sin embargo, ésas no serán las prioridades del Ejecutivo, más bien empezar a dar los resultados producto de las reformas estructurales, el tema energético va a ser fundamental en el mediano plazo. Quizá verán otras opciones como el turismo, el tema de la competencia en telecomunicaciones y regulación, son cosas que tienen que ver con las reformas aprobadas. Los escollos más graves son los temas de gobernabilidad, tanto la inseguridad representada por el crimen organizado como la cuestión de la reforma educativa y su aplicación parcial.

¿Y la generación de confianza hacia la figura presidencial? Porque está muy mal calificado Peña Nieto. ¿No debe ser una de sus prioridades?

Los resultados electorales del 7 de junio tiran a tierra todo eso. Si estuviéramos en los sexenios panistas, la aprobación presidencial sí era algo que preocupaba. La comunicación social no incide demasiado en subir la imagen del Ejecutivo, pero a la hora de traducir esto en votos, que a mi entender es lo más importante, el presidente se ve cómodo. En cuestiones de nivel de aprobación de su gobierno, lo veo como algo interesante para el presidente pero no es algo que determine su acción de gobierno.