Igor Stravinsky, compositor ruso nacionalizado francés y posteriormente estadounidense, nació en Oranienbaum, Rusia, un 17 de junio de 1882.

Sus admiradores señalan como una fecha clave en su trayectoria artística la del estreno del ballet “La consagración de la primavera”, el 29 de mayo de 1913, punto de referencia de la música contemporánea.

Stranvisky era único pues armonía politonal, sus ritmos abruptos y dislocados y su agresiva orquestación provocaron en el público de aquella época uno de los mayores escándalos de la historia del arte de los sonidos.

Pero su genio no se redujo a un solo ballet. Stravinsky ya había hecho historia con el ballet “El pájaro de fuego” (1910) y con “Petrushka” (1911), el compositor se consolido como el jefe de filas de la nueva escuela musical.

Fue un creador alejado de escuelas artísticas o musicales. Un genio libre. Para los especialistas, se desarrolló en tres periodos: la etapa rusa, la etapa neoclásica y la etapa dodecafónica.

Fue discípulo aplicado de Nilolai Rimski-Korsakov en San Petersburgo, de quien supo independizarse para definir su propio estilo: con un deslumbrante sentido del ritmo y un llamativo “color instrumental”.

El músico llevó al límite la herencia de la escuela nacionalista rusa hasta prácticamente agotarla.

El compositor ruso, falleció en Nueva York, el 6 de abril de 1971.