Sin debate de ideas

Teodoro Barajas Rodríguez

Antes, los escándalos en política no sucedían con frecuencia, la tecnología de la comunicación no llegaba a tanto, en otros tiempos sólo la Secretaría de Gobernación a través de sus apéndices grababa llamadas telefónicas e inyectaba el virus de la paranoia en disidentes; en nuestros tiempos cotidianamente tenemos filtraciones, videos y exhibiciones de la clase política.

Ahora muchos políticos de diferente orientación han figurado como estrellas de videos, en ellos se les exhibe como corruptos, ebrios o prepotentes o todo eso junto, desde los fajos de billetes que entregó Carlos Ahumada a René Bejarano o el Niño Verde en transas, algunos candidatos y los respectivos moches, en fin que la variedad es elocuente.

Recién tocó el turno a Carlos Navarrete, dirigente nacional del PRD, un audio publicado por El Universal dice que el Sol Azteca se perfila para perder la capital del país en 2018, evoca el fraude del 6 de julio de 1988 para atribuirlo a Manuel Bartlett; realista lo expresado por el perredista aunque una vez hecho público no suena políticamente correcto porque genera desaliento en las propias filas de su partido y desconfianza.

En las campañas electorales del momento se ha dado vuelo a lo estridente, muchos señalamientos, pocas pruebas o ninguna, desaire al debate de ideas pero febril gusto por la diatriba, no se registra una mejora en el quehacer político porque tenemos más partidos y la calidad en franco declive. El desencanto es la constante.

Esta jornada electoral ha sido atípica porque ya son cada vez más los candidatos independientes, algunos de extracción ciudadana evidente, otros han militado décadas en un partido y fueron usufructuarios, posteriormente se dieron cuenta de que vivieron en el error y se han vuelto conversos. La naturaleza humana no se puede evadir.

Los focos rojos una vez encendidos en algunas entidades federativas ya no se apagaron, en esa lista se ubican Guerrero, Michoacán y Jalisco, el común denominador ha sido la violencia, la mezcla de intereses así como el empoderamiento de grupos de la delincuencia.

No ha sido terso el proceso electoral, en Michoacán a diario se descalificaban unos a otros.

Lo mejor es que acabe el proceso, al menos de esa manera se disminuirán los embates que cansan a la mayoría ajena a los partidos y que sufragan las onerosas campañas a través del pago al fisco en muchos casos de manera cautiva.

Seguramente algunos partidos perderán su registro y otros en el futuro cercano ocuparán tales sitios, motivo para gastos inútiles, la democracia a la mexicana con surrealistas empeños. ajena a los partidos y que sufragan sus gastos a manera se disminuirmpañas tambiñen¡eron en el error y se han vuelto conversos.