Entrevista a Dámaso Morales Ramírez/Profesor de la UNAM

 

 

 

Ofelia Alemán García

 

Sin comparaciones por hacer,

la mente no sabe cómo continuar.

Alexis de Tocqueville

Ambas son abogadas y cuentan con una militancia política propia pero, para bien o para mal, muy ligadas a las trayectorias de sus esposos, ambos expresidentes de Estados Unidos y México; de conseguir el triunfo, Hillary tendría 68 años al ocupar la Casa Blanca mientras que Margarita Zavala llegaría con 51, sí, más joven y activa, pero con escasa experiencia administrativa en la escena política de nuestro país.

Zavala de Calderón maneja un perfil sencillo y conciliador gracias a una fuerte devoción católica que diseña sus días en menesteres del bien común y la hacen parecer una mujer centrada sin ambiciones económicas, sino sólo políticas. Ejerció brevemente el poder en 1994 y en 2003 en una curul plurinominal de la capital, además de haber ejercido diversos cargos dentro del PAN así como de instituciones afines. Tras la dirigencia de Acción Nacional, la titularidad de Banobras y el nombramiento para dirigir la Secretaría de Economía durante el sexenio de Vicente Fox, la cual posteriormente lo hizo candidato presidencial, Margarita se dedicó a apoyar la carrera de su marido, el otrora presidente Felipe Calderón Hinojosa.

Hillary, en cambio, es de un temperamento mucho más recio, tal vez propinado por una fuerte sombra de su marido, Bill Clinton, aunado a la mancha del escándalo sexual y familiar con que terminó su doble mandato en 1998. Hillary es doblemente primera dama al acompañar a los periodos de su marido como gobernador de Arkansas, y posteriormente, como presidente de Estados Unidos. “En el evento mencionado de Mónica Lewinsky, Hillary actuó con mucha madurez y mucho tacto político, como humana y como mujer. Tuvo la buen afortuna de hacer llegar esto al público. Como primera dama se colocó con mucha dignidad y respeto, lo que le significó grandes simpatías. La colocó como una mujer entera al lado del marido y de su hija. Ésta es la imagen de la familia tradicional norteamericana, la favorita de todos”, explica Dámaso Morales Ramírez, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, especialista en temas de Estados Unidos y Canadá.

Más sabe el diablo por viejo…

Hillary además tiene mucha más experiencia política y administrativa. Como senadora del Congreso por Nueva York y, posteriormente, como exsecretaria de estado de Barack Obama —cargo otorgado al perder la contienda para presidente en 2008— Hillary Clinton sabe exactamente cómo lidiar con los problemas de la nación, las guerras, las crisis económicas, el cabildeo, los problemas en el Congreso, las negociaciones, la seguridad nacional y la política exterior. La gente podría confiar más en ella por su experiencia y prestigio que simplemente por ser mujer. Es un resplandor bastante brillante; ningún otro candidato actualmente tiene la trayectoria de Hillary. Fuera de juego, “más sabe el diablo por viejo que por diablo”.

Hillary Clinton a la Presidencia… ¿esto es una mera cuestión de género? Es decir, ¿será electa solamente por ser mujer?

Antes era muy complicado pensar que una mujer llegara a la presidencia de un país. Como lo fue Margaret Tatcher en Inglaterra en los años ochenta o ahora con Angela Merkel en Alemania. En el caso de Estados Unidos, esto era imposible hasta hace poco. Con Barack Obama se abren muchas posibilidades, por eso ahora vemos a un Ted Cruz o a un Marco Rubio levantando la mano para ser presidentes. ¿Y por qué no? Una mujer también. Pero una mujer que tiene grandes ventajas: ella fue senadora por Nueva York, contendió y ganó. Fue primera dama de Arkansas con su esposo Bill Clinton y, posteriormente, como primer mandatario en un periodo muy exitoso en la economía, el de mayor crecimiento sostenido en la historia de Estados Unidos. Y como dice el dicho: “el lecho comparte el secreto”; en este sentido, a Hillary siempre se le vio como una mujer muy informada de todos los asuntos del país. Y no se diga ahora, como exsecretaria de Estado, realmente es una mujer profundamente informada sobre los asuntos más delicados y de política exterior de Estados Unidos. Los ciudadanos la ven como una mujer con conocimiento y experiencia, como una mujer entera. Y por eso Hillary es una de las grandes apuestas del Partido Demócrata. Insisto, tiene las simpatías de la Casa Blanca.

Hillary no es solamente cuestión de género

¿El perfil de Hillary puede atraer al grupo de votantes mujeres?

Sí, aunque los jóvenes votan más por los demócratas, curiosamente las mujeres votan más por los republicanos, quienes atraen con su discurso de la familia clásica norteamericana. Padre, madre e hijos, empleos, seguridad, protección de la casa, estabilidad familiar, en contra de los matrimonios homosexuales, etc. Es como una visión tradicional en el discurso norteamericano que atrae a las mujeres porque, en el fondo, es lo que ellas quieren. Tener un hogar estable, un marido con empleo, valores morales, religiosos, en contra del aborto. A muchas mujeres norteamericanas les gusta este discurso y votan republicano. Y el hecho de que Hillary Clinton llegue a la Casa Blanca pues les va a robar voto femenino a los republicanos, cuestión que deben sopesar. Lo que resta es el voto del electorado latino, por eso Jebb Bush hace gala de su español. Aquí hay un gran mercado electoral.

La diferencia entre Margarita y Hillary

Nuestra comparación con Margarita Zavala, a quien algunos medios ya apodan como “la Hillary mexicana”, pues queda un poco dispareja. La figura de Hillary Clinton es muy superior en el inconsciente colectivo de los ciudadanos estadounidenses. Como primera dama, senadora y secretaria de Estado. Es una figura que va más allá de las cuestiones de género porque ha regido la vida política del país desde que fue primera dama, mantiene un papel activo en la vida de los ciudadanos norteamericanos…

“En el discurso de Hillary no se hace referencia a ningún tema de género. En una visión progresista solamente hace referencia a favor de los matrimonios entre el mismo sexo, y también habla de derechos de los migrantes. Incluso menciona la posibilidad de establecer un camino para la ciudadanización de los migrantes en cuestiones laborales y fiscales; apoyo a las empresas que aumenten salarios y prestaciones a sus trabajadores y exenciones fiscales. Hasta hoy, no hay un discurso sectorizado al tema de género. Se ve el discurso norteamericano de los grandes temas como la economía, la pobreza, las clases sociales, la educación que es lo que preocupa a la gente.

Quizá la diferencia entre ambas es la enorme experiencia gubernamental, administrativa y política. Margarita Zavala tiene más experiencia en términos políticos, pero administrativa no tiene tanta. Hillary Clinton, por el contrario, es una gran contendiente que ha opacado a todos los demás.”

El alcance de Hillary

¿Realmente tiene posibilidades reales, es decir, todos los demócratas van por Hillary?

No, por supuesto que hay otros candidatos demócratas con posibilidades, como Martin O’Malley, exgobernador de Maryland y alcalde de Baltimore. Él es la figura de un demócrata clásico, un discurso muy apegado a la gente en contra de los grandes negocios que afectan la economía; él mismo construyó hombro a hombro su casa de campaña, así es él, no es una cuestión de mercadotecnia. John Kerry sería otro candidato pero no sabemos si se pronunciará o no para una segunda campaña.

Pero sin lugar a dudas, Hillary Clinton es una gran contendiente. Ningún otro demócrata tiene el resplandor ni el apoyo en redes, en medios, en experiencia que Hillary, éste es el punto. Ésta es su gran ventaja y su gran alcance. Porque hay varios republicanos pero también se quedan un poco perdidos entre todos los demás. Este contexto hace parece que todos apoyan a Hillary pero no es del todo cierto.

El gran opositor que se ve hasta ahorita es Jebb Bush, por su discurso no tan conservador, más bien, es un republicano de centro, valorado por su experiencia en Texas y Florida. Es conservador en los siguientes temas: de seguridad energética y con todo lo que tenga que ver con el petróleo, en reducir la intervención del gobierno en la vida económica del país, de la desregularización, en apoyos a las grandes empresas y en la expansión militar, al igual que los dos Bush anteriores. Es un gran discurso. Clinton y Bush son una opción final.

¿Cuál es su opinión en general de las campañas presidenciales en Estados Unidos, especialmente con la figura de Hillary?

Lo que estamos viviendo en Estados Unidos es la primera etapa de la contienda con candidatos extraños, diferentes y los tradicionales. Por ejemplo, ya se sabía de Hillary Clinton. Dicho de otra manera, ella es una candidata muy factible que reitero, cuenta con el respaldo de la Casa Blanca. Se le critica que viene de una familia con alcurnia política con su marido Bill Clinton. Esto mismo se juzga de Jebb Bush, su ascendencia política. Ambas familias llevan gobernando este país en los últimos 30 años. En resumen, estamos en el momento de los destapes, por ponerlo en términos mexicanos.

Sólo por curiosidad, ¿Donald Trump es un chiste?

Él es un showbusiness, un hombre de la farándula. No sabemos lo que esté tramando detrás de esto. La gente sabe bien quién es él. No tiene un plan claro, no dice cómo sacará el país adelante. Si por él fuera, tendríamos una guerra en América del Sur, en Oriente Medio, en Rusia, en Europa, etc., por su posición xenófoba. Es un hombre de ocurrencia, de la inmediatez, pero que pega en el discurso norteamericano de la clase media común.

Dámaso Morales Ramírez también es también vicepresidente de la Asociación Mexicana de Estudios Internacionales (AMEI) desde 2005 y ha colaborado con numerosas opiniones especializadas en connotados medios de comunicación.

@ophelyas